Nos despedimos hoy de esta semanita con Enrique Dans agradeciéndole las provocadoras y sugerentes afirmaciones que nos han ayudado a reflexionar sobre escuela y tecnología estos tres últimos días. Acabamos con un no menos interesante post en el que Dans, al hilo de uno de los miles de casos de información viral falsa en Twitter, y  abandonando el ciberoptimismo que le caracteriza, hace algunas reflexiones interesantes sobre la fragilidad de la verdad informativa en la Red .
«Hace tiempo –dice–, se achacaba el efecto “es verdad, lo leí en internet” a la rápida transición de una generación educada en la televisión […] a una pantalla diferente, la del ordenador, que daba paso a una red en la que la caída de las barreras de entrada tecnológicas hacían que cualquiera pudiese crear y difundir información.»

Me gusta esta referencia tardía a la vieja pantalla televisiva porque desde ASUME llevamos veinte años criticando la superchería del argumento de autoridad basado en “lo he visto en la tele” –fundado  a su vez, por traslación, en otro aún más viejo :“lo he visto con mis propios ojos”– y poniendo en valor la idea de que la misión más importante de la escuela consistía precisamente en la formación de buenas y centradas cabezas, mientras otros predicaban la necesidad de enseñar entreteniendo, siguiendo el modelo emocional del televisor, o pedían que la escuela se ocupara también de la lucha antidroga, la violencia doméstica, los accidentes de tráfico, o la prevención del SIDA entre otras muchísimas cosas.
Continúa Dans: «Supuestamente, se decía, las generaciones que lleguen ya educadas en la conectividad ubicua y en la facilidad de producción de información dejarán de tener este reflejo, y desarrollarán las habilidades necesarias para manejar un torrente creciente e ilimitado de información
Según parece, los nativos digitales –ya saben: esos que son tan listos y que ya nacen aprendidos– no han adquirido esa capacidad. Más bien al contrario, se dedican a jugar con dos o tres gadgets más o menos entretenidos desperdiciando las infinitas posibilidades de la red y dejándose manipular por ella: «hemos vivido la hipertrofia de la web social, con redes como Twittero como Facebooko como Tuentien las que se maneja información en formatos ultracomprimidos, píldoras de ciento cuarenta caracteres que incentivan la redifusión, el “disparo desde la cintura”, el “retwitteaprimero, verifica después” (o directamente, no verifiques, ya te sacarán de tu error si no era cierto).» ¡Y yo que creía que Twitter era lo más de lo más en la revolución libertaria de la información…!
Se ve que no es información todo lo que reluce.