Me temo que eso me pasa a mí con frecuencia…, pero porque estoy preparando cosas del trabajo.
Aseguro que esta situación de las viñetas es real: muchos de mis alumnos duermen con el teléfono móvil bajo la almohada, el Ipad de sus padres cerca o el ordenador encendido toda la noche…
Todos hemos pasado esa experiencia que habla del poderío absorbente de la pantalla. Y la hiperconexión, como toda «hiper» es una deformación de la utilidad comunicativa de la tecnología móvil que no les hace ningún bien. No sólo por la pérdida de sueño, sino por la esclavitud de no tener un momento de descanso para ser sólo ellos mismos.
Me temo que eso me pasa a mí con frecuencia…, pero porque estoy preparando cosas del trabajo.
Aseguro que esta situación de las viñetas es real: muchos de mis alumnos duermen con el teléfono móvil bajo la almohada, el Ipad de sus padres cerca o el ordenador encendido toda la noche…
Un saludo.
Todos hemos pasado esa experiencia que habla del poderío absorbente de la pantalla. Y la hiperconexión, como toda «hiper» es una deformación de la utilidad comunicativa de la tecnología móvil que no les hace ningún bien. No sólo por la pérdida de sueño, sino por la esclavitud de no tener un momento de descanso para ser sólo ellos mismos.
Ufff, si pasará esto. Pero esa viñeta está atrasada, ahora usan la laptop en la cama directamente.
Saludos!
¡Qué me vas a contar, si veo amanecer más de un día…!
José Luis
Cuanto más disponible y accesible es el dispositivo, aumenta proporcionalmente su capacidad de absorción, Ana Laura. Tienes razón.
¡Ay, amigo… Y sin embargo, es una fragilidad de la que apenas se habla cuando se valora la tecnología! ¡Craso error!