Más Higinio Marín y su Sobre la televisión, espectadores y espectros de su último libro El hombre y sus alrededores. Más reflexiones sobre la mirada. Lo que antes era el privilegio de unos pocos, se ha convertido en la actividad de todos. Se ha subvertido el orden imperante:
«Ver sin ser vistos ha sido siempre el privilegio de los poderosos. … Pero ahora … los poderosos se han convertido en los que pueden ser vistos sin necesidad de ver a los demás. … y, por el contrario, los ciudadanos comunes se han quedado reducidos a la condición de ver sin ser vistos.»
«El espectador disfruta a diario del antiguo privilegio de los dioses y reyes: poder verlo todo sin ser visto. … no gobiernan los que ven sino los que son vistos (Innerarity)».
[¿Cómo miramos? Sin miramientos. Nos hartamos de mirar. Nos emborrachamos con la mirada. Sin advertir que no es una actividad inocua.]
«Ver sin ser visto nos puede afectar mucho más de lo que pensamos. Abusar de la invisibilidad del espectador tiene el riesgo de quedar poseído por ella si nos atrevemos a verlo todo sin miramientos.»:
[Primero nos insensibilizamos]: «el espectador termina perdiendo de vista todo lo que no sea espectáculo. –la retransmisión de las pantallas es una exageración que se alimenta de exageraciones– … la medida de lo común se vuelve anodina e insignificante, … el espectador pierde de vista todo lo que no sea sensacional o espeluznante.»
[Segundo, nos desvivimos]: «el espectador se queda sin sustancia. La vida y la imagen ajenas suplantan a la propia [se desvive contemplando cómo viven los otros] … La impudicia de quienes muestran su intimidad no es mayor que la de quienes se parapetan en la invisibilidad del espectador para verlas. (Gran Hermano)»
[Tercero: nos inmovilizamos. Lo de la interactividad es música celestial]: «Como para el telespectador es posible verlo todo sin moverse, tiene a quedar inmóvil y a perder la simple pero decisiva experiencia de la diferencia de puntos de vista. Los monitores son ventanas en una sola dirección. Miradores no ubicados que inventan sus propias panorámicas.»
[Cuarto: nos enganchamos desde nuestra fragilidad] «el más que probable debilitamiento del sujeto teleadicto propicia la transformación de las aficiones en adicciones y de la unidireccionalidad del ver en servidumbre.»
Continuará.


