Seguimos acompañados de Higinio Marín y su Sobre la televisión, espectadores y espectros  de su último libro El hombre y sus alrededores cuyo desglose iniciábamos ayer. Hoy abordamos la construcción del imaginario colectivo a partir de los relatos audiovisuales. Interesantísimo tema relacionado antitéticamente con el mito de Narciso.

«En todas las sociedades las narraciones y los relatos orales, … y las canciones dan las claves comprensivas de las situaciones y aportan modelos conductuales [que de manera inconsciente] acaban por dar forma a las conductas.  … El poder de los modelos narrativos es, pues, inmenso ya que dan forma al universo de significados entre los que nos desenvolvemos [ y constituyen nuestro medioambiente simbólico.]

[Canciones y novelas aportan claves comprensivas de nuestras emociones…] pero si la segunda mitad del siglo XX y el siglo XXI se caracterizan por algo es porque esos relatos primordiales … tienen forma visual y son masivamente transmitido por el soporte pantalla. … El predominio audiovisual  [la brutal hegemonía diría yo] ha dado lugar a una modificación decisiva.»

«Al reconocernos con el personaje de una película, un videoclip o un anuncio publicitario, nos identificamos también con su imagen que pasa a formar parte de nuestra identidad narrativa …  con la que nos explicamos … a nosotros mismos quiénes somos y cómo somos. Y a partir de ahí nos pasa como a Narciso, pero al revés: cuando vemos nuestra imagen reflejada en el espejo ni nos gustamos ni nos reconocemos

«Sometido a esta dictadura narcisista, el hombre… se somete a las más severas disciplina alimentarias  [deportivas, quirúrgicas, cosméticas y farmacológicas] para llegar a parecerse a la imagen de sí mismo [que el espejo no le devuelve] Nos vemos como nos vemos porque nos lo cuentan como nos lo cuentan

«La precaución para evitar la suerte de Narciso no puede consistir en evitar verse, pero puede consistir en evitar una forma particular de mirar y de mirarse

Mañana más.