El autor de Apocalípticos e integrados o de  Nadie acabará con los libros, cuando asistíamos todos embobados ante el futuro que inauguraba hace 20 años el nacimiento de Internet, la definió ya entonces como lo que todavía sigue siendo hoy: «una gran librería desordenada».
Catedrático de Semiótica y Comunicación en Bolonia, su reflexión sobre el medioambiente simbólico y el papel de las nuevas tecnologías en su construcción no es la de un cualquiera. Sabe de lo que habla y Luis Antonio Girón le entrevista en el XLSemanal, nº1288.
A pesar de lo práctico del e-book, el libro sigue siendo el medio ideal para aprender:
«Defendí la supervivencia del libro junto con Jean-Claude Carriereen Nadie acabará con los libros. Lo escribimos por motivos estéticos y gnoseológicos. El libro sigue siendo el medio ideal para aprender. No necesita electricidad y puedes subrayar todo lo que te parezca. Considerábamos imposible leer textos en el monitor de un ordenador. […Sin embargo,] en mi último viaje por EEUU tenía que llevar 20 libros y mi brazo no estaba para muchos trotes. Por eso acabé por comprarme un iPad. Fue útil para transportar tantos volúmenes…  ahora leo mucho con el iPad  […Pero]incluso así, creo que las tabletas y los e-books sirven más como auxiliares de lectura. Son más prácticos para el entretenimiento que para el estudio».
Los límites de internet para el conocimiento humano
«Internet no selecciona la información. Hay de todo por ahí. La Wikipedia presta un antiservicio al internauta. El otro día publicaron algunos chismes sobre mí y no me quedó más remedio que intervenir y corregir varios errores y absurdos. Internet todavía es un mundo salvaje y peligroso. Todo surge ahí sin jerarquía. La inmensa cantidad de cosas que circulan por la Red es mucho peor que la falta de información. El exceso de información provoca la amnesia. Demasiada información hace daño. Cuando no recordamos lo que aprendemos, acabamos pareciéndonos a los animales. Conocer es cortar y seleccionar.
El conocimiento se hace más accesible si y sólo sí uno sabe qué sitios y bancos de datos son de confianza, entonces sí, tendrás acceso al conocimiento. Ahora bien: usted y yo que gozamos de cierta riqueza de conocimientos, podemos aprovechar mejor Internet que aquel pobre señor que está comprando salami en la charcutería de enfrente. En este sentido, la televisión era útil para el ignorante, porque seleccionaba la información que él podría precisar, aunque fuera información estúpida. Internet es un peligro para el ignorante porque no filtra nada. Solo es buena para quien ya conoce y sabe dónde está el conocimiento. A largo plazo el resultado pedagógico será dramático. Veremos multitudes de ignorantes usando Internet para las estupideces más diversas: juegos, conversaciones banales y búsqueda de noticias irrelevantes».
Conocer es filtrar
Sería necesario crear una teoría sobre el filtraje de la información. Una disciplina que fuera práctica, basada en la experimentación cotidiana con Internet. Ahí queda una sugerencia para las universidades: elaborar una teoría y una herramienta del filtro que funcione por el bien del conocimiento. Conocer es filtrar.»
Dan Brown y su Código Da Vinci
«Dan Brown me irrita profundamente porque parece un personaje inventado por mí. En lugar de asumir que las teorías conspiratorias son falsas, Brown las da por verdaderas, poniéndose del lado del personaje, sin cuestionar nada. […] Eso provoca una oleada de mitificaciones. Hay muchos lectores que se creen todo lo que Dan Brown escribe […]».