Si los informes que citábamos el lunes nos hablaban del pasado, es interesante echar un vistazo hacia dónde vamos a ir en el futuro.  

Están de moda los cazatendencias que olfatean como sabuesos los ambientes sociales para que sus dueños se anticipen a los deseos de los consumidores ofreciéndoles aquello que aún ni siquiera ellos mismos saben que desean. 

¿Hacia dónde vamos en el uso de las tecnologías? No hace falta ser profeta ni agudo olfateador para señalar dos tendencias seguras, en realidad dos obviedades: primero que las pantallas ya hegemónicas seguirán desplazando a cualquier otro medio de comunicación hablado o escrito a lo largo de este año que comienza, no tanto en la posibilidad de coexistencia, como, sobre todo en capacidad de influencia. En segundo lugar que seguirá aumentando su uso y su abuso, entre otras cosas porque  no ha dejado de hacerlo desde hace 50 años. 

Además, según Bernard Meyerson, citado por El País, en los próximos cinco años IBM va a desarrollar la tecnología 5 de 5 por la que los ordenadores van a ayudarnos a pensar –eso sí sería una verdadera novedad, aunque me temo que es sólo una manera de hablar– siendo capaces de que a través de la pantalla se desplieguen nuestros cinco sentidos:

 

Por lo demás seguirán, ampliándose las tendencias iniciadas este pasado año: más smartphones, más tablets, menos PC’s, más comercio electrónico, más virus y más spam. 

Continuará creciendo la abrumadora mayoría de mujeres en la intercomunicación móvil y en las redes sociales. Siempre han hablado más que nosotros. 

Irá a más la tendencia de compras inline.  Aunque le está costando mucho más de lo que tenían previsto los optimistas de la red, poco a poco «abarcará a todo y a todos: el móvil sirve ya para comparar el precio de la tienda, para enviar una foto del vestido a su destinataria y conocer su opinión y, en algunas ocasiones, también para pagar». 

Como ya dijimos el otro día, ahora la tendencia es ver la tele con el Smartphone activo comentando lo que se ve. La tele llamada social. Eso no mejorará la calidad de lo que vemos, pero ha producido ya un nuevo segmento de consumidores –ya saben que sólo somos eso para las corporaciones­– a los que llegar de manera más eficaz con el bombardeo publicitario. 

Como el usuario del smarphone lo tiene todo tan fácil y aún no ha tomado conciencia de la fragilidad de sus comunicaciones, el espionaje, los virus y los robos de datos se van a multiplicar por cien en los próximos años, siendo un campo en el que se tendrán que desarrollar nuevos sistemas de seguridad.

Continuará el descenso de los PC’s frente a los móviles: «En los próximos cuatro años, dice IDC, descenderá en 15 millones la población que accede a Internet desde un ordenador, mientras que se incrementará en 91 millones la que accede desde equipos móviles».El menor peso y el menor precio, harán que, por ejemplo, en la escuela se generalice el uso de las minitabletas. Para muchos que tienen mucha prisa en que esto suceda, esto anuncia el principio del fin del libro de texto en papel. Yo no lo creo. Veremos.

Otras tendencias que el usuario nota menos porque se implantan más lentamente o porque afectan a procesos globales son el alza del almacenamiento en la nube, la ciberguerra y el ciberespionaje, o el manejo de grandes cantidades de datos en las administraciones públicas.

En fin, nada nuevo bajo el sol, sino más bien mucho más de lo mismo y con más intensidad: más conectados y también más enganchados y, si acaso, con los cinco sentidos.