El filósofo Marina dice que no entiende cómo todos los padres que se han levantado contra la EpC no se manifiestan contra la TV. Estoy de acuerdo. Hay que objetar también contra la tele.

No sé si los padres lo saben -deberían-, pero los escolares pasan más tiempo ante el televisor que en clase…muchos de ellos desde la soledad y la impunidad de su propia habitación. Y la tele sí que es un auténtico modelo educativo. El vacío neuronal absoluto de la casa de Gran Hermano, la estupidez del felizmente olvidado tomate, o la frivolidad de los guiones de Física y Química o Sin Tetas no hay paraíso. Todo esto sí que educa, lamentablemente, a la ciudadanía de todas las edades.

Dice la UNESCO que detrás de la pantalla, tras el disfraz de información y entretenimiento, se oculta, «un sistema educativo universal y permanente» un curso acelerado en valores, ideas, hábitos, costumbres, conocimientos y sensibilidades que forman parte del currículo oculto que se asimila inconscientemente. No es patente, no es discutido, filtrado, regulado por ninguna institución social, sancionado por nadie, sino que está únicamente determinado por la lógica del mercado, por la tiranía de las audiencias. Los medios de comunicación son hoy el primer elemento socializador, por encima de la familia y de la escuela.

Luchemos para que el Estado nos deje educar a nuestros hijos. Pero no les dejemos luego frente al televisor. También hay que objetar y manifestarse contra la Televisión para la Ciudadanía, que, por cierto, no es libre sino también impuesta. Pero de eso hablaremos otro día.