Procuro alejarme lo más posible de la actualidad, cuyo carácter de rabiosa suele ser difícilmente compatible con la reflexión serena, pero no he podido dejar pasar este breve titular tan a contracorriente de todos aquellos a los que se les llena la boca con lo de los nativos digitales: «Pisa suspende a los estudiantes españoles en lectura por internet».
Ya es interesante que el informe PISA (Programme for International Student Assessmentde la OCDE  mida por vez primera no sólo la comprensión lectora tradicional, sino también los recursos necesarios para «acceder, manejar, integrar y evaluar información; construir nuevos conocimientos a partir de textos electrónicos» Según el Informe PISA, una buena comprensión lectora de textos electrónicos requiere una navegación efectiva, es decir, elaborar rutas a través de las páginas con información relevante, no distraerse con páginas irrelevantes, saber comparar información de distintas páginas, controlar el tiempo disponible, leer con eficacia para distinguir si la información contenida es o no relevante… Es decir: «una prueba sobre las competencias cognitivas que hacen falta para el uso efectivo de la tecnología». Total, nada.

Pues bien, parece que los nativos digitales españoles, los nacidos en la era de la información, los que manejan los aparatitos con ese vértigo que deja estupefacientes a muchos papás, mamás, profesores y políticos resulta que andan bastante ciegos por la red (puesto 14 de los 19 países del estudio).

Sin embargo, una de las conclusiones más «sorprendentes» del estudio no es el resultado en sí, ni el hecho de que este mejore progresivamente al pasar de un uso bajo del ordenador en casa a un uso moderado, sino el ASOMBROSO hecho de que los resultados empeoran entre los estudiantes que hacen un uso intensivo de la computadora en la soledad de las cuatro paredes de su cuarto.

Una vez más se demuestra lo que tantas veces y de tantas formas hemos dicho, por ejemplo, aquí, aquí y aquí: no se trata de crear idiotas hábiles en el uso del ratón y el teclado proporcionándoles una sobredosis de tecnología como si esta per se pudiera mejorarlos, sino de propiciar buenas cabezas con capacidad de análisis, de comprensión, de conocimientos previos al uso tecnológico para que les permiten asumirlo con destreza e inteligencia. No se trata tampoco de alegrarse ingenuamente cuando vemos a los pequeños nativos enfangados en el clickear incesante del ordenador, sino de saber exactamente qué están haciendo con él: Chatear, twittear, YouTubear, actualizar el Fotolog, cotillear en  Facebook, surfear y perderse por la Nube… no mejora ninguna competencia, sino que aumenta la legión de incompetentes cultivados con mimo en un nefasto sistema educativo enraizado en los principios de la LOGSE.
P.S.: al hilo de la actualidad y aunque no tenga nada que ver con el tema, recomiendo vivamente la lectura del post de hoy de El Blog de Enrique Dans