Shoshna Zuboff

(Segunda entrega de la síntesis del libro de la socióloga de Harvard, Shoshana Zuboff, un texto imprescindible para quien quiera entender  el mundo contemporáneo.

El 99’9% del texto que presentamos son palabras literales de la autora tal y como las escribe en su obra. Sin embargo, las hemos desplazado y reorganizado de acuerdo a nuestra comprensión del texto original sin señalar paginación alguna y con una serie de subrayados en negrita que igualmente son nuestros.  No obstante, al final de cada entrada tenéis el enlace a  la síntesis ordenada esta vez sí con las páginas y en el orden en el que Zuboff las presenta para que sea más fácil citarla.

Creo, por supuesto,  que merece la pena acceder al original y pido perdón a la autora por el tejemaneje al que hemos sometido su texto, pero esperamos que esta síntesis que presentamos pueda servir de aperitivo para abrir el apetito de la obra completa.

Ahí va la segunda entrega: el esfuerzo de la privacidad.

En un artículo de 2012, Kosinski y Stiwell concluían que «la personalidad del usuario puede predecirse de forma fácil y efectiva a partir de sus datos públicos» y advertían de que los usuarios de redes sociales ignoran que se ponen en peligro con las vulnerabilidades que provocan sus inocentes, aunque voluminosas revelaciones personales. Los «me gusta» de Facebook podrían permitir «estimar de forma automática y precisa una amplia variedad de atributos personales que la gente normalmente supone privados» orientación sexual, etnia, opiniones religiosas y políticas, rasgos de la personalidad, inteligencia, felicidad, consumo de sustancias aditivas, separación de los padres, edad y género.» Los autores advertían que los motores de predicción automatizados en manos de empresas, gobiernos o la propia Facebook podían computar millones de perfiles sin consentimiento ni conocimiento de sus titulares individuales y descubrir hechos «que un individuo posiblemente no querría que se supieran».

Esta y otras investigaciones parecidas, indefectiblemente, desmienten a cualquier usuario que piense que controla la cantidad de información personal que revela en las redes. No es solo lo que escribimos, sino también cómo lo escribimos. Konsinski comentó que «Facebook, Snapchat, Microsoft, Google y otras por el estilo tienen acceso a datos que los científicos jamás serían capaces de recopilar por su cuenta» y que «todas nuestras interacciones son mediadas ahora por productos y servicios digitales, lo que básicamente significa que todo está quedando registrado» Incluso llegó a calificar su propio trabajo de «bastante inquietante» : «Quiero, de hecho, dejar claro que pienso que ni  las empresas ni los Gobiernos deberían hacer sin el consentimiento de los usuarios muchas de las cosas que ya se pueden hacer». Sin embargo, a pesar de esos reparos éticos, en 2015 Kosinski ya se había instalado en la Universidad de Stanford, donde su investigación no tardó en atraer financiación de fuentes tales como Microsoft, Boeing, Google, la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos, y la también estadounidense Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Defensa (DARPA, en inglés).

Según él, aquellas empresas no actúan así porque «sean malvadas, sino porque el público general está muy idiotizado […]; como sociedad hemos perdido la capacidad de convencer a las grandes compañías que manejan presupuestos enormes y gozan de un acceso igualmente enorme a los datos de que compartan esa mercancía con nosotros […] Básicamente, deberíamos crecer de una vez por todas y frenarlo».

Referencias

Síntesis completa de La Era del Capitalismo de la Vigilancia ordenada y paginada

La era del capitalismo de la vigilancia en Casa del Libro