Una serie británica que no es sólo una ficción recomendable en este blog por su impecable factura por el entretenimiento que nos proporciona,  por la calidad de sus guiones o por la audacia provocadora de sus argumentos, sino, sobre todo porque la protagonista de la serie es precisamente la tecnología.

Se trata de una miniserie de tres capítulos completamente independientes en los que, desde la exageración provocadora,  retrata una sociedad en la que la tecnología juega un papel tan importante que es el referente imprescindible para los pobres seres humanos enredados en ella. La tecnología es así el único vínculo de unión entre los tres escenarios, argumentos, actores y personajes distintos.
 En el primero de ellos, El himno nacional, en el marco del entorno político del Primer Ministro inglés y sus colaboradores, se retrata la vinculación del lenguaje político con las redes sociales, el poder de influencia de Youtube, Twuitter o Facebook, la información convertida en espectáculo, la incuria y apatía de un público adormecido por la conexión permanente.
En el segundo, 15 millones de créditos, un concurso televisivo en una especie de mundo feliz del futuro en el que la imagen es de consumo permanente y totalizador y  en el que los hombres viven con el único objetivo de pedalear para conseguir créditos con los que acceder a los bienes básicos de consumo y  poder participar en un reallity show llamado Factor X.
 El tercero y último se titula Tu historia completa. De nuevo en un futuro en el que los seres humanos llevan implantado un chip que les permite almacenar sus recuerdos, rebobinar y revivirlos con un mando a distancia. No hay privacidad puesto que estos recuerdos, como la información que uno va dejando en Facebook puede estar también a disposición, por ejemplo, de los empleadores que pueden exigir verlos cuando vas a pedir trabajo. Toda tu historia se va grabando y almacenando en imágenes.
Su creador, Charlie Brooker, además de crítico televisivo  en  el diario The Guardianrealizó en 2008 otra miniserie de zombies, Dead Set, ambientada en el Gran Hermano británico. En Black Mirror no teoriza sino que nos sitúa en una hipótesis conscientemente exagerada y caricaturesca en la que el ser humano se ha convertido en un pelele de sus propios inventos tecnológicos.
Muy recomendable para todos. Imprescindible para los que nos interesamos en la interacción con las tecnologías.