Me envía José Luis este enlace a Consumer.es, donde podemos ver una sencilla infografía sobre lo que se ha venido en llamar Realidad aumentada.

Me encanta el nombre. Está lleno de resonancias sugerentes de su riqueza, de su novedad … y de su riesgo.

La primera vez que entré en contacto con ella fue un momento mágico: un amigo me mostró con su iPod en una noche estrellada cómo, cuando lo enfocando su móvil hacia cualquier lugar del firmamento, íbamos viendo perfectamente superpuestos el nombre y situación de las constelaciones. Una verdadera maravilla. La combinación de un satélite, un programa informático, un móvil conectado a internet y su cámara daban un resultado que a Galileo le hubiera hecho caer de espaldas.

La realidad aumentada, consiste en enriquecer la realidad con datos de realidad virtual de modo que vemos la realidad y, a la vez, podemos conocer sobre ella algo que esta realidad no nos muestra de modo natural, sino mediante una realidad virtual generada por ordenador. A partir de una plantilla elaborada previamente, una cámara (de un móvil, de un ordenador…) puede recrear una realidad virtual tridimensional inexistente. Es una de las aplicaciones más útiles de la tecnología que he probado nunca y de las que más posibilidades tiene para hacernos la vida realmente más interesante y más fácil (educación, medicina, comunicaciones, videojuegos…)

Y como todo tecnología en manos humanas, se está aplicando ya para cosas no tan interesantes ni tan útiles: algunas revistas erótico-masculinas,  han publicado ya números en las que sus modelos, pueden moverse en nuestra pantalla cuando mostramos la página a la cámara web; o la publicidad ha creado ya anuncios gráficos, que al ser captados por la cámara de nuestro ordenador, recrean en pantalla su producto en tres dimensiones… Pronto toda la publicidad gráfica lo será reflejada y virtualmente viva en nuestros móviles y ordenadores.  El siguiente paso será prescindir de la pantalla para convertirse en hologramas proyectados y envolventes. No es ciencia-ficción. Ya está aquí. Y tendremos que aprender a vivir con ello, aunque vaya todo más rápido que nuestra capacidad de aprendizaje, de asimilación, de ordenación…, de dominio, en suma. 

Bienvenida sea la realidad aumentada, siempre que no nos termine haciéndonos ver la realidad real, la nuestra, como una realidad disminuida.