«El maestro es la joya de la corona de un país«, dice Francisco Mora, doctor en Neurociencia y Medicina en este vídeo del BBVA. Y añade: en un momento en el que las tecnologías todo lo invaden, hay que afirmar con rotundidad que aunque tengan un valor extraordinario, nunca podrán sustituir al maestro. El maestro es un hombre y es precisamente su humanidad lo único que puede transmitir humanidad. Ninguna máquina, ninguna tableta ni ordendor ni pizarra digital podrá hacerlo nunca. Se habla mucho de que estando Google y la Wikipedia ¿para qué el maestro? ¿Para qué el hombre?  Pero no puede ser que un niño no sepa nada más allá de dónde tiene guardado lo que tiene que saber. Hay que memorizar selectivamente y conocer  para poder desarrollar los talentos ejecutivos tan necesarios: la inhibición de funciones, la memoria de trabajo -que significa una idea engarzada a otra-, la toma de decisiones… Eso son funciones ejecutivas. Eso hay que aprenderlo, eso hay que trabajarlo con el maestro. Porque el maestro transfiere la emoción, transfiere humanidad. Una cosa es la información y otra el conocimiento, el saber. Y no solo necesitamos tener acceso a la información, sino que necesitamos saber, conocer, ser conscientes de lo que sabemos. Eso es lo que nos hace humanos y eso no se puede perder, de ahí el valor insustituible del maestro. Ese «te lo debo a ti, maestro» que expresó Albert Camus cuando le dieron el Nobel, eso no se le puede decir a una máquina. Eso solo se lo puede decir a un ser humano. La memoria de datos, el acceso a la información nos los puede proporcionar internet, el ordenador, la tableta, la tecnología, la máquina… Pero lo que es la transferencia de conocimiento, la semántica, la sintaxis, la prosodia, la transmisión de sentido, del colorido emocional, de los valores… no puede hacerse con una tablet. No son los genes lo que nos hace humanos, sino la cultura que nos envuelve. Esa capacidad plástica del cerebro de transformarse con las palabras, con la emoción, con los sentimientos… que ninguna máquina puede transmitir. 

Esa inteligencia jamás será artificial porque es exclusivamente humana. Amén.