Especialmente interesante, a mi juicio, la parte del libro que se refiere a la estructura física de Internet. Pensamos en la Red cerrando los ojos  «como si pensáramos que Internet nace y se gesta de las nubes y es tan etéreo como el aire. Sin embargo, la Red es sólida. Muy sólida. Y tiene sus propietarios. –dicen los autores.

Efectivamente. Internet no se ve. Nadie sabe exactamente lo que es; solo sabemos que funciona; para muchos es algo evanescente que actúa mágicamente. Sin embargo, necesita para su  funcionamiento toda una infraestructura física que se sitúa en lugares concretos y bajo jurisdicciones particulares. ¿De quién es esa infraestructura? ¿En qué consiste? ¿Dónde está situada? Y, sobre todo, ¿A quién pertenece? ¿Cómo se gobierna? ¿Quién la controla?

Despejar ese espejismo es imprescindible si queremos tener una idea cabal de la Red. «Internet no es algo inmaterial, no es una idea que discurre en la mente de los hombres, es un complejísimo sistema que relaciona a una multitud de agentes en un todo que cambia por la interacción de los participantes, que se expande y contrae, y que tiene una infraestructura física de la depende su existencia». «Tiene una existencia tan corpórea que si esta dimensión desapareciera no sería posible el intercambio de información» «No podemos pensar que la acción social que se da en ella no se vea influida por el propio cuerpo físico de la misma».

Los cables urbanos, interurbanos, oceánicos; la fibra óptica, los satélites, los receptores, los ordenadores, los terminales móviles, los módems, los sistemas operativos, los buscadores, las aplicaciones, el software, los proveedores del servicio, los dominios, … «los discos duros donde se almacenan las toneladas de datos a los que accedemos, […] los edificios donde están guardados, los servidores que ordenan y gestionan el tráfico», etc., no son aire: pertenecen a empresas y corporaciones que hacen negocio con ellos: «Las arterias, los órganos y la propia memoria de la Red tienen un régimen determinado de propiedad y son administrados por distintas instituciones que responden a los más diversos fines». Como todo bien, su propiedad, su ubicación, condicionan  enormemente su carácter y su finalidad. Sin embargo, no existen para el imaginario  del usuario que jamás piensa en ellos. La nube, en la mente del usuario no es un inmenso complejo informático super refrigerado que ha construido una empresa para ganar dinero, sino exactamente eso: una nube con caritativos ángeles que custodian gratuitamente sus documentos y su perfil.

 Desde un origen en la investigación colaborativa y el software libre que es lo que le ha dado a la Red esa aureola de anónimo incontrolable y gratuito que no es de nadie y que por eso pertenece a todos, hemos pasado a un modelo completamente distinto  de concentración de empresas en el que todo tiene un dueño que quiere rentabilizar su inversión a costa, por supuesto, de los usuarios. Las operadoras telefónicas nos instalan el hardware y el software necesario y nos cobran los terminales móviles y su funcionamiento, pero seguimos, a pesar de todo, teniendo la sensación de que todo es libre, gratuito e ingobernable.

Sin embargo, «cada vez más la propia estructura física de la Red está siguiendo los cauces de las concentraciones del poder económico y político, revelando una de las caras más ocultas del desarrollo de Internet». Físicamente nos encontramos  «una red cada vez menos neutral, dominada por muy pocos operadores que gracias a su posición de primacía pueden imponer condiciones a los agentes menores, con lo que finalmente el usuario particular verá condicionadas la calidad y la diversidad de los usos de la Red a los deseos de estas grandes corporaciones animadas solo por la consecución de beneficios». Facebook, Google, Amazon, AOL, AT&T, Global Crossing, Level3, British Telecom, Verizon Business, NTT Communications, Qwest, Cogent Communication, SprintLink o Telefónica International Wholesale Services,  no son hermanas de la caridad, sino enormes corporaciones internacionales que tienen copado casi completamente el Mercado de Internet.

«Estos movimientos de las ISP (Internet Services Providers) a todos los niveles, hacen tambalearse la idea de Internet como un campo igualitario; conforme se siga profundizando en esta brecha llegaremos a encontrar diferentes calidades en los usos, no ya por el ancho de banda o por la estabilidad de las conexiones, sino por el ámbito de la red a la que se puede acceder en condiciones de uso óptimo», por el control de nuestros perfiles por parte de los gobiernos, o por el tratamiento de los datos que dejamos en cada elección de nuestra navegación.

Si estáis interesados en conocer un poco mejor esos recovecos de la internet física, sus componentes, su historia y su desarrollo expuestos por el libro que comentamos, podéis leer más en la segunda y cuarta referencias que apunto más abajo.

Referencias

Poder e Internet, extracto completo en “Pensar los medios”

Breve Historia y estructura física de la Red: extracto extendido de este tema  en el libro comentado

PODER E INTERNET, un análisis crítico de la Red, Rafael Rodríguez Prieto, Fernando Martínez Cabezudo,Cátedra, Signo e imagen, Madrid, 2016

Gigantes web intentan controlar la estructura física de Internet