Hoy los modelos ―y las modelos― son omnipresentes y, por tanto, hiperfascinantes y se multiplican. La moda es el gran modelo. La publicidad es la gran manipuladora de modelos. La gran modeladora. Hoy los modelos son cuerpos que representan mitos. Mitos de corta duración, de usar y tirar. No son personas, sino personajes: el actor que sublima en su mirada la de los personajes que interpreta para que acabemos mirando los ojos del héroe y no los del intérprete; el jugador de fútbol que, magnificado por la cámara, incorpora al gladiador que arriesga, pierde o vence y alcanza la fama; la modelo que soporta el vestido de su propia figura con la que se quisieran revestir las que la miran; el aliento de fama  y por tanto de triunfo y por tanto de felicidad que anhelamos íntimamente y que nos transmite ese rostro en el brillo de la enormidad perfecta de la pantalla o de la valla publicitaria. Miradas siempre envueltas en un final de escondida frustración en la pupila de nuestros corazones.
Habla Sara Ziff.

Fascinación y Atajos

«Cuando eres más joven, este mundillo te deslumbra. Y si pecas de algo, es de oportunismo. Ser modelo te permite llamar la atención, pero luego te das cuenta de que no es la atención que hubieras querido. Ahora he aprendido que no hay atajos en la vida».
Se olvidan de que eres un ser humano

«Muchas chicas dejan el instituto. No están tuteladas y se ven obligadas a trabajar jornadas de 20 horas, en las que ni siquiera hay una pausa para comer. Acabas exhausta; te salen manchas en la piel; tienes ganas de llorar; el pelo, grasiento… Se olvidan de que eres un ser humano. Alguna salta a la fama, sí, pero la mayoría es reemplazada muy pronto por la siguiente camada de adolescentes, porque los diseñadores han optado por un estándar de belleza aniñada que se aleja de la mujer adulta».

Ambiente depredador

«Chicas vulnerables son expuestas a un ambiente potencialmente depredador. Si la chica se ve en una situación comprometida, es posible que no tenga a nadie a quien pedir ayuda. Es una receta para que haya problemas».  «Imagine una adolescente del este de Europa que apenas habla inglés y que tiene que enviar dinero a su familia. Está vendida». 

¿Cuál es la diferencia?

«En esta industria no hay ninguna política de consentimiento informado para encargos que impliquen desnudos parciales o integrales, a pesar de la proliferación de menores de edad. Yo me he desnudado. Te lo venden con el argumento de que el fotógrafo es un gran artista. Tienes que desconectar una voz interior que te dice: ‘‘ ¿De verdad quieres hacer esto?, ¿cuál es la diferencia entre una sesión en lencería para una gran firma y ser una stripper?, ¿hasta dónde estás dispuesta a llegar?»»