Me enriquezco cuando las pantallas me ayudan a ser mejor y a que los demás sean mejores.

Me conozco y me acepto antes de pulsar “ON” en cualquier pantalla.

Soy buen amigo de mis amigos y las pantallas me ayudan a conseguirlo.

Tengo criterio propio ante lo que veo, lo que leo y lo que escucho en las pantallas.

En las pantallas, respeto mi intimidad y la de los demás: elijo bien qué decir, cuándo, cómo y dónde.

Soy siempre el mismo en el mundo virtual y en el mundo real.

Soy libre. No dejo que las pantallas me dominen: yo las domino a ellas, yo controlo mi vida.

A través de las pantallas soy solidario con los demás, estén cerca o lejos.


 Dos más y hacemos un decálogo. 

Fuente:

Adolescentes con Personalidad, Educación para la ciudadanía digital a través del cine, Manual de tutorías., http://www.acpeditorial.com. Hablaremos de este nuevo material.