Informarse en la supuesta era de la información es un trabajo duro. La información profesional en el mundo llamado libre está sometida a tal número de presiones ideológicas, económicas, sociales y laborales que hay que contrastar la información supuestamente contrastada y seleccionar muy bien aquellos profesionales de los que uno decide fiarse y someterlos a controles periódicos. No digamos nada de la información no profesional y no contrastada de Internet a través de webs y blogueros variados…. No, no es fácil informarse. Cuando los periodistas hablan hay que desconfiar de lo que dicen, pero si, encima, hablan de sí mismos, todavía es peor. Por eso no soy yo de los que admiten de primera instancia las informaciones de organizaciones no gubernamentales, pero gremiales y/o ideológicas como Amnistía Internacional o, como en este caso que hoy traigo aquí, Reporteros sin Fronteras.
No obstante, sí es útil echar un vistazo a su informe anual que nos puede dar un panorama general de cómo está la libertad de información en ese supuesto mundo global y digitalizado, pero en el que, como es obvio y vamos a ver ahora mismo, no todo el monte es orégano. Solamente hay que ver el color dominante en el mapa de la imagen que encabeza el post y en el que el blanco señalaría aquellas zonas del mundo en las que todo va fetén.

Un segundo dato, el censo concreto de personas con nombres y apellidos que han sufrido o sufren persecución a causa de su profesión:

66 Periodistas muertos (16% más que en 2010), 1.044 Periodistas detenidos, 1.959 Periodistas agredidos o amenazados, 499 Medios de comunicación censurados, 71 Periodistas secuestrados, 73 Periodistas que huyeron de su país, 5 Internautas asesinados, 199 Blogueros e internautas detenidos, 62 Blogueros e internautas agredidos, 68 Países afectados por alguna forma de censura de la Red.

Más datos: Eritrea, Turkmenistán, Azerbaiyán, y Corea del Norte son dictaduras absolutas donde no existe ninguna libertad pública. Siria, Irán y China, se hallan en medio de una loca espiral de terror. En Bahrein, Vietnam, Bielorrusia y Uganda la opresión también experimentó un endurecimiento. México y Honduras no dejan entrever posibilidades de mejora. En Libia, Yemen y Egipto la cuestión de la prensa sigue estando en suspenso tras las revueltas contra sus dictadores.,. Turquía, ha dado un gran paso hacia atrás. Pakistán es, por segundo año consecutivo, el país más mortal para los periodistas. En Somalia, en guerra durante veinte años, no hay indicios de que vaya a salir de una situación en la que los profesionales están pagando un alto precio.

Por último, En la clasificación mundial de libertad de prensa que elabora la ONG hay 179 países, Finlandia tiene la mejor puntuación, España está en el puesto 39 y el último es Eritrea. Al menos 100 países se puede decir que plantean problemas muy serios de represión informativa,  son 78  los que mejoran su situación respecto al informe del año anterior empeorando todos los demás.

Como dicen en la cabecera de la ONG, «Si no lo contamos, no existe». Hay muchos que no lo pueden contar porque no les dejan o porque han sido asesinados. A pesar de las reservas expresadas más arriba, sirva esta entrada como homenaje a los profesionales que se siguen jugando el tipo para hacernos saber lo que pasa en algunas partes del mundo y, sobre todo, a aquellos que ya han dado la vida o están ahora mismo en la cárcel por esa misma razón.