Me cuenta Jesús -gracias, amigo- que un padre indignado publica en su perfil de Facebook unas fotografías de unas páginas del libro de Lengua Española de quinto curso de primaria de su hija de 10 años, en donde se resumen algunas de las normas básicas que tiene el lenguaje del móvil.

Este es el mensaje que publicó el progenitor, junto con la imagen:

Del libro de castellano de quinto curso de primaria de mi hija de diez años. Resulta que ahora forma parte del currículo escolar aprender el lenguaje del móvil ¡pretendía que hasta se lo preguntara porque le entra en el examen de mañana! ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Nos extraña que luego en PISA salga lo que sale? En vez de educar a los niños en la corrección, precisión y elegancia del lenguaje les hacemos pasar por normal la aberración del “tq” por “te quiero” y el que no se pongan acentos.

Yo uso Whatsapp, correo electrónico y mensajes de teléfono y en todos esos medios utilizo los acentos y signos ortográficos que corresponden y estoy convencido de que así ha de ser. Estoy indignado, indignadísimo

libro-castellano-quinto-primaria-lenguaje-movil-1libro-castellano-quinto-primaria-lenguaje-movil-2El padre no cita la editorial. Da lo mismo. No sé si se merece indignación, pero es un muy significativo ejemplo del papanatismo tecnológico que nos invade y que alcanza especialmente a «mentes preclaras» del sistema educativo: en este caso a los que tienen la responsabilidad de dar cuerpo a los contenidos a través de los libros de texto. ¿Será esto lo que algunos entienden por introducir la tecnología en la escuela?

Referencias:

Facebook del indignado padre