Leo en un número atrasado de Aceprensa, nueva definición descriptiva de esa especie de nuevos seres que a partir del libro de Baricco, hemos venido en denominar aquí Barbariccos. Pertenece a Robert Jay Lifton, en su libro con el expresivo título de The Protean self: human resilience in an age of fragmentation (El ser Proteico: la resiliencia humana en la edad de la fragmentación).
Los «barbariccos» serían según él «seres humanos proteicos que viven en un mundo de cuñas sonoras de siete segundos; acostumbrados a acceder, perder y recuperar la información rápidamente; disponibles para prestar atención, pero sólo unos instantes; poco dados a la reflexión, si bien más espontáneos; gustan de ser valorados más por su creatividad que por su laboriosidad; más terapéuticos que ideológicos; piensan más con imágenes que con palabras. Aunque su capacidad de construir frases escritas es menor, es mayor la de procesar datos electrónicos. Son menos racionales y más emotivos.»




«Expresivo» sí que lo es, … una vez que consigues entender su significado. A mí me ha costado algunas consultas extras, de las que doy cuenta:
«proteico» no puede venir de proteína, me he dicho, y el DRAE me lo ha resuelto a la primera: «proteico», 1. adj. «que cambia de formas o de ideas». Por cierto, el adjetivo viene por alusión a Proteo, «personaje mitológico con la facultad de cambiar de forma a su antojo». Pero, es interesante, que la voz «proteo» sea también un sustantivo: 1.m. «Hombre que cambia frecuentemente de opiniones y afectos». Total: al adjetivo designa a un hombre que cambia de «formas» y el sustantivo a uno que cambia de «afectos», mientras que en ambos casos, las «ideas» son poco permanentes.
Con el término «resiliencia», que también desconocía, me ha pasado algo curioso: en la primera consulta, la respuesta ha sido que el término no estaba registrado, ¡peeeero! ….. horas más tarde, en la segunda, sí que lo estaba, con una nota en rojo, rezando: «Artículo nuevo. Avance de la vigésima tercera edición». Tal vez mi frustrada consulta previa ha activado el software de actualización, he pensado. La vanidad inocente, alegra la vida … je, je.
Y … Resiliencia. 1. f. Psicol. «Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas». Dicho sea de paso, este término está tomado de la jerga científica, en concreto de la Física Mecánica. El propio DRAE nos da la acepción: 2. Mec. (ánica). «Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación».
Al menos, en la Mecánica física había encontrado yo una aproximación al término, al dar con la fórmula para su cálculo: «La resilencia es el cociente entre la energía absorbida y la unidad de superficie de rotura en un ensayo de impacto».
Dado que no sé inglés, he metido el subtítulo en un traductor cualquiera y me ha dado: «la resistencia humana en una época de fragmentación».
¿Resistencia? ¿Resiliencia? … no sé. Por otra parte, «edad» no me convencía; «era», que es lo que he pensado, me parecía demasiado tiempo … ; «época» ¡perfecto! Ya creo algo más en los traductores on line.
Digo todo lo que precede, porque el título de Robert Jay Lifton, además de «expresivo», no me ha entrado bien, me parece pedante o quizás pretencioso en exceso. Para mí sería más ajustado éste: «El hombre adaptable: la resistencia humana en una época de fragmentación».
Como bien señalas, los términos empleados son nuevos respecto a Baricco, pero el pensamiento, me parece a mí, es el mismo. Discutiría, eso sí, las cuatro últimas afirmaciones del texto citado. Pero me estoy alargando ….. Si hay ocasión, lo haré.
En párrafo cuarto: «La resiliencia …/… impacto».
Gracias por tu trabajo de investigación, José Luis: impresionante.
Sin embargo, yo creí que te ibas a fijar más en la contraposición terapéuticos/ideológicos que es, en principio la que más me chocó. Tiene su miga dilucidar lo que puede querer decir.
¡Ahí te quería ver! ¡Este es mi Pepe! A mí también me chocó muchísimo esa contraposición (y las siguientes menos pero también). No seguí escribiendo porque el programa no me dejó meter más texto, de hecho tuve que reducirlo. Pero dije que si había ocasión (y tu comentario da lugar a ella) de comentarios, comentaría. Prometo hacerlo. Gracias por tus palabras.
He parado un poco mi actividad informática hasta que dé solución al problema microclimático que sufro en esta habitación a la que llamo «mi estudio». La insolación directa desde que asoma el sol hasta su cénit, más el resol de la fachada de enfrente, blanca del todo, durante la tarde, hacen de este cuarto un colector térmico que me tiene vencido y desarmado. De este verano no pasa comprar el tan evitado aire acondicionado.
«Seres humanos proteicos …; más terapeúticos que ideológicos; …» ¿? Me pasó como a ti y aún me sigue pasando. La dificultad que encuentro es la de la falta de suficiente contexto, es decir, la de no haber leído el libro. Pero bueno, a tenor de las otras contraposiciones que se expresan en el párrafo citado que dibujan a un ser «poco capaz» de prestar atención continuada, de laboriosidad, de reflexión, de pensamiento abstracto, de expresión escrita y de racionalidad, supongo que «terapeútico» puede indicar que este ser proteico es más débil ante el sufrimiento, más práctico –y lo práctico es no sufrir–, más dado a procurarse remedios inmediatos (no pensar, comprar fármacos, visitar a especialistas, consumir, evadirse,…) que asumir, mediando el desarrollo de un corpus ideológico propio (o la adscripción a otros ya existentes), que la condición humana conlleva –también– molestias, frustraciones y sufrimientos.
No es que esté muy convencido de esta interpretación, pero por el momento no tengo otra.