Última entrega de testimonios que nos ofrecía el dominical de El Mundo. Sin embargo, como con los nombres de la televisión, no me importaría inaugurar una sección exclusivamente dedicada a ellos. Así que animaos a mandarme protagonistas anónimos o no que vivan sin televisión y… que puedan contarlo. Tendrán un sitio en el Blog.


Nina (Lloret de Mar, 1966). Actriz, directora de la primera academia de Operación Triunfo. Más de diez años sin televisión trabajando en la televisión En su caso, fue un enfado fundamental el que le hizo deshacerse del televisor.

«Recuerdo el momento en que dije: “¡Fuera!. ¡Voy a regalar las dos teles!”. Era el año 1999. Me encantaba ver las noticias mientras comía y, aquel día, dieron en directo la noticia del accidente de un autocar de niños en La Rioja. Pensé: “si yo fuera la madre de uno de esos niños…” Me planteé por qué un telediario tiene que dar semejante noticia en directo. Eso hace daño a los niños y nos insensibiliza a todos. ¿Por qué no nos rebelamos contra ese morbo? Fue como una iluminación que dio paso a un enfado. Me enfadé tanto que las regalé. Y hasta hoy.

Hice Operación Triunfo sin tener tele, y me alegro. Sabía las audiencias y notaba la repercusión en la calle, pero nada más. Tampoco vi a través de la televisión la caída de las Torres Gemelas, la vi en los periódicos. No he visto Gran Hermano, y ni idea de Perdidos. Antes era un bicho raro porque no me enteraba de nada. Ahora, con Internet, me pasa menos».

Carlos Leal (Friburgo, Suiza, 1969) Actor. El malísimo Jacques Noiret de El Internado. Lleva doce años sin tele: ocho en París y cuatro en Madrid. Otro que hace televisión sin verla. ¿quizá sean los del propio medio los que menos la ven? ¿Será por algo?

«El único consejo que podría dar a alguien que quiere deshacerse de la adicción a la tele sería: “Empieza a leer buenos libros, a pintar o a escuchar buena música y, de repente, te darás cuenta de que también puedes pasar buenos momentos de esa manera”. De todos modos, entiendo muy bien que una persona que está currando todo el día, cuando llega a casa, de noche, necesite no pensar en nada, sólo estar con los suyos o sólo delante de la tele mirando un partido, una serie o un programa, digamos, ligero. Lo que pasa es que yo estoy muy apasionado por la literatura, por el cine, por la música… Y no quiero disminuir mi poco tiempo libre por la tele. Estoy en una época, entre los 30 y los 40, que quiero ser más activo que pasivo. La tele es un medio demasiado pasivo. Me hipnotiza, sí, como a tantos otros. Pero prefiero un mundo sin televisión»

Coda:

Según Paulino Castells, especialista en Psiquiatría, Pediatría y Neurología y coautor de Enganchados a las Pantallas (Planeta), las personas más refractarias a la televisión y que son capaces de dominarla serían:

«personas que tienen suficientes gratificaciones en su vida cotidiana, trabajo, actividades, aficiones, como para que no les dé tiempo a acudir a la pantallas. La persona que tiene una vida plena no siente la necesidad de recurrir a la televisión. En general, hablamos de individuos con criterio y discernimiento –saben lo que quieren y lo buscan-, que son eminentemente activos».