Aún tengo un par de aportaciones más que me proporciona el reportaje del dominical citado en los últimos post. Se trata de un par de decálogos a favor y en contra de la televisión. Los dos escritos por psicólogos. Como decálogos que son, a ambos se les nota un poco forzados por el formato. Especialmente al positivo que publicaré mañana. El de hoy es el negativo: razones para no ver la televisión. Lo escribe Enrique García Huete, que fue responsable del equipo de psicólogos del primer Gran Hermano. Debió aprender mucho sobre la tele con aquel «experimento sociológico» que decía la Milá. Tiene gracia lo de los «estudios que indican» consecuencias absolutamente obvias: apoyan por ejemplo dichos estudios que cuando ves mucha televisión, dedicas menos tiempo a la familia y robas tiempo al sueño: si no es por los estudios que apoyan ese dato no me lo podría creer… En fin, ahí va:

1. Empobrece la vida familiar: hay estudios que indican que al utilizar la televisión de forma generalizada, disminuye la comunicación e interacción entre las parejas y las familias.

2. No fomenta el pensamiento crítico: no debe ser la única fuente de información, es bueno acudir a otros medios para evitar el “pensamiento único”.

3. Desactiva el cerebro: reduce los procesos del pensamiento, ya que es una forma pasiva de recibir estímulos cerebrales.

4. No alimenta la creatividad: cuando se adopta el hábito de encender la tele si no hay nada mejor que hacer, se impide la creatividad y formas alternativas de entretenimiento.

5. Ralentiza la mente: existen estudios en los que se observa que mientras se ve la televisión las ondas cerebrales se aplanan porque se reduce la actividad de la corteza cerebral.

6. Sustituye otras actividades más provechosas. La estimulación por medio de la lectura estimula la corteza cerebral y la capacidad imaginativa.

7. No estimula. Los entretenimientos que necesitan de comportamientos manuales o de movimiento (y no sirve el zapping o levantarse a la nevera) estimulan más el cerebro.

8. Dificulta el descanso: existen estudios que determinan que un uso excesivo reduce las horas de sueño, lo que conlleva fatiga, somnolencia, dificultades en la atención, etc.

9. Impide la concentración: interfiere con hábitos comunes. Cuando se ve la televisión durante la comida o la cena, disminuye la concentración en el proceso de alimentación, así como en la comunicación cotidiana.

10. Nos hace dependientes: la comodidad de algunos padres hace que utilicen la tele de forma generalizada para tener a los hijos entretenidos, para que no molesten. Conlleva crear hábitos de mal uso desde la infancia

Vean -o no vean- televisión, pero no la consuman o serán consumidos por ella.