Herman Hesse en los años treinta afirmaba que «“Cuanto más se satisfagan con el tiempo ciertas necesidades populares de entretenimiento y enseñanza a través de otros inventos, más recuperará el libro su dignidad y autoridad».
 
 
A no ser que se contagie también el libro de esa enfermedad del espectáculo que contamina todo lo que tocan las pantallas.
 
 
Sobre lo efímero de los soportes: «Aún podemos leer un texto impreso hace seis siglos. Pero ya no podemos ver una cinta de vídeo o un CD-ROM de hace apenas algunos años».
 
 
Sobre su fragilidad electrónica: «tampoco es seguro que  en el futuro dispongamos de energía suficiente para hacer que funcionen todas nuestras máquinas…. Sin electricidad todo está irremisiblemente perdido». […] Una gigantesca catástrofe… amenaza a la cultura. Hay que darse prisa. No podemos protegerlo todo, llevárnoslo todo. ¿Qué elegimos? ¿Qué soporte?… ¿Por qué correr el riesgo de llenarnos de objetos que podrían quedarse mudos, ser ilegibles? … Si tengo que salvar algo, fácil de transportar y que ha dado prueba de su capacidad de resistir los ultrajes del tiempo, elijo el libro.»
 
 
Un apunte histórico: «El siglo XX es el primer siglo que deja imágenes en movimiento de sí mismo, de su historia, y sonidos grabados, … Es extraño: no tenemos ningún sonido del pasado».
 
 
Nativos e inmigrantes: «Cada vez que aparezca una nueva tecnología… Se presentará orgullosamente como única … Como si fuera a barrer todo lo que la precede, transformando al mismo tiempo en rezagados analfabetos a todos los que osan rechazarla.
 
He sido testigo de este chantaje toda la vida. En cambio, en la realidad sucede exactamente lo contrario: toda nueva técnica exige un nuevo lenguaje, tanto más difícil si nuestra mente está “formateada” por el uso de lenguajes previos. … La tecnología no es en absoluto una ventaja. Es una exigencia.»
 
 
Ocurre, sin embargo, que al contrario de lo que muchos afirman,  yo estoy convencido de que los más dotados para aprender el nuevo lenguaje con eficacia y enriquecimiento, son aquellos que lo pueden aprender desde otro lenguaje previamente adquirido y no los que tienen la mente virgen para el aprendizaje. Sus estructuras previas, les harán el aprendizaje más difícil, pero esas mismas estructuras previas, les harán adquirirlo con una mayor riqueza de uso.