El montaje cinematográfico: «La velocidad con la que la tecnología se renueva nos obliga, en efecto, a un ritmo insostenible de reorganización permanente de nuestras costumbres mentales…[y no siempre de forma justificada]  Con los videoclips hemos llegado a un ritmo tan rápido que ya no podemos correr más. Acabaremos no viendo nada … En las películas de acción … ningún plano debe durar más de tres segundos… Un hombre vuelve a casa, abre la puerta, cuelga el abrigo, sube al primer piso. No sucede nada, no ejstá amenazado por ningún peligro, y la secuencia se articula en dieciocho planos. Como si la técnica creara la acción, como si la acción estuviera en la misma cámara y no en lo que nos muestra»
Técnicas que no cambian: «el libro es, como la rueda, una especie de perfección insuperable. …la bicicleta … las gafas … la escritura alfabética…»
Fragilidad del presente: «Lo que de verdad me llama la atención es la completa desaparición del presente. … El provenir es incierto, como siempre, y el presente progresivamente se encoge y se niega. .. . no se debe sólo al hecho de que las modas que antes duraban treinta años hoy duran treinta días. Está también el problema de la obsolescencia de los objetos… Antes nos pasábamos meses aprendiendo a montar en bicicleta y, una vez lo habíamos aprendido, valía para siempre. Ahora, en cambio, tardamos dos semanas en entender algo de un nuevo programa informático y en cuanto empezamos a controlarlo, nos proponen, nos imponen uno nuevo. … Ya no vivimos un presente plácido, sino que tenemos que esforzarnos constantemente en prepararnos para el futuro. … Estamos situados en la movilidad, en la mutabilidad, en la renovabilidad, en lo efímero, en una época en que, paradójicamente, vivimos cada vez más