«¿Qué pasaría si además de conocer el número de personas que ve un programa de televisión se hiciera público lo que piensan de él?» se pregunta en el desarrollo de una noticia Ángel Fernández en El Mundo (martes, 7 de abril de 2009) «Y si además de la audiencia se midiera la calidad de la tele?»., titula.

Nos cuenta que la progresiva e imparable fragmentación de audiencias, no va a desplazar a la medición de Sofres que como cifra es la que cuenta porque dice cuántos consumidores tiene disponibles la publicidad en cada momento televisivo, pero sí que va a necesitar de alguna otra variable cualitativa para establecer tendencias, programar cambios y desarrollar estrategias de captación que minimicen riesgos.

No nos preguntarán qué queremos ver, pero sí que nos preguntarán qué nos ha parecido lo que hemos visto. Algo es algo. Vamos a dejar de ser sólo números para ser números que opinan.

Algunas asociaciones de telespectadores compañeras de viaje también andan dando vueltas al concepto de calidad televisiva para ver si pueden establecer un baremo que mida la calidad y poder así certificar al usuario que el producto que va a consumir está dentro de esos estándares cualitativos. Difícil tarea que tiene que evitar convertirse en una mera calificación tipo jóvenes, con reparos. Veremos.

Mientras, ya hay empresas como GFK que trabajan preguntando a 2.100 personas (panelistas) elegidos aleatoriamente y que 10 días al mes opinan y evalúan a cambio de una recompensa simbólica.

Las teles que pueden pagar esos datos, ―a la BBC le cuestan un millón de euros al año― no los hacen públicos porque eso no da dinero como las audiencias.

Me doy una vuelta por http://www.emer-gfk.com y recuerdo de nuevo lo que, como buen ser humano normal y corriente que soy, siempre olvido: somos sistemáticamente observados, estudiados, evaluados, analizados… por amplios equipos de profesionales cuya misión no es aumentar nuestro bienestar, sino servir a aquellos que nos quieren vender algo.

De entre una infinidad de técnicas rescato de la web algunas de ellas y las dos ilustraciones de este post: (el subrayado en negrita es mío)

Desk research en la red para detectar y acceder a flujos de información relevante sobre imagen y posicionamiento, tendencias, nuevos públicos o huecos de mercado…

Observación sistemática y participante mirando la realidad de la calle en la calle, el comportamiento del consumidor en estado puro para detectar tendencias emergentes de los consumidores, de la competencia, nuevos hábitos, interrelación de grupos sociales, cambios en los escenarios de consumo….

Webnografía (Ethnotours) o estudio etnográfico a través de herramientas personales (diarios, blogs, etc) y redes sociales específicas para comprender la dinámica de relaciones y prescripciones online, cambios de opinión, procesos de rumor….

Shopper Insights u observación del comportamiento del consumidor en el punto de venta mediante cámaras instaladas y análisis cualitativo de los vídeos. Permite contrastar las posibles diferencias entre la actitud y el comportamiento real de los consumidores, sin que estos se sientan observados; detectar la incidencia en el comportamiento de aspectos como el packaging, promociones, precio, posicionamiento en el líneal.

Mientras miramos, nos miran. Vean televisión, no la consuman o serán consumidos por ella.