He reservado este segundo post dedicado al libro de Watson a un pormenorizado retrato del Screenager, el nativo digital, en palabras del superado Prensky; el Residente de David White.

  1. El Screenager prefiere la multitarea, el procesamiento en paralelo, leer textos en forma no lineal, las imágenes a las palabras.
  2. Desprecia la memoria porque para eso está el disco duro y Google.
  3. Está centrado en el yo permanentemente ocupado en la construcción de un perfil digital.
  4. Vive refugiado ante la pantalla para evitar la confrontación, el compromiso y la incomodidad de afrontar los riesgos de las relaciones físicas.
  5. Le falta resiliencia: cree que si le va mal siempre puede rectificar apretando un botón, resetear y empezar de nuevo; exige ambientes con una gran carga sensorial, respuesta instantánea, elogios, recompensas y gratificaciones inmediatas; no tiene paciencia, lo quiere todo y espera conseguirlo ya, espera hacer lo que quiere siempre que quiera.
  6. Vive en el presente.
  7. Su cerebro está siempre hiperalerta aunque la atención y la comprensión son superficiales; es ágil y rápido, pero ignorante de un contexto y una cultura más amplia; incapaz de escuchar un solo tema musical y mucho menos un álbum entero.
  8. El móvil es su herramienta fundamental con la que reconfigura el tiempo, el espacio y las relaciones, haciendo que nada sea definitivo, retrasando el compromiso hasta el último segundo, por lo que nunca llega tarde, simplemente cambian la cita.
  9. No distingue entre la amistad real y la de la red social en la que se asegura de que nunca está solo, comprueba su propia existencia, se fusiona con el entorno.
  10. Aprieta un botón y ocurre algo, en consecuencia busca el cambio constante y está sobreestimulado.
  11. Ha abandonado el juego tradicional a lo largo de su infancia, en la que ha hablado menos con sus iguales y también menos con sus padres –conectados también ellos a sus gadgets digitales mientras llevaban a los bebés en el cochecito-. Cita a este respecto a Catherin Blyth en su libro El arte de la conversación, que afirma que el nivel de conversación parental en un hogar afecta profundamente los logros de los niños fuera del hogar muchos años más tarde. Para decirlo de otra forma, el uso obsesivo de smartphones y PCs en el hogar retrasa el desarrollo personal de las criaturas. No se nace con habilidades conversacionales: se adquieren.

Un joven Bárbaro.

Referencias:

Página Pensar los Medios donde encontrar el extracto que hemos hecho del libro

Baricco, Los Bárbaros