
Viceversa, Barcelona, 2010
He leído últimamente unos cuantos libros en torno al Medioambiente Simbólico que iremos desglosando aquí poco a poco. Este de Richard Watson –según la solapa: consultor, especialista en el futuro para empresas, personas y organizaciones– no es un gran libro, pero dice algunas cosas interesantes en torno al impacto del mundo digital en nuestras vidas. He sacado, como siempre, lo que me ha parecido más aprovechable y lo cuelgo en nuestra página de Pensar los medios a vuestra disposición. Mientras, hago aquí una reseña de lo más esencial.
Comienza afirmando la omnipresencia de todo tipo de tecnología digital en la vida contemporánea y, al igual que Nicholas Carr, se plantea si este hecho está provocando cambios en nuestra manera de pensar a través de la neuroplasticidad que adecúa nuestro cerebro a las herramientas de trabajo que utilizamos. A pesar de que ve algunos rasgos positivos relacionados con la rapidez, la cantidad y la eficacia, es bastante pesimista en cuanto que diagnostica que la facilidad de uso y la continua captación de la atención están erosionando nuestra iniciativa, nuestra capacidad de concentración y la calidad de nuestro pensamiento.
Las tecnologías digitales de la comunicación a través de los móviles, Google, Facebook, Twitter, etc, que se suponen que son para ayudarnos a pensar no para evitar que pensemos, nos invitan, sin embargo, a la reacción más que a la reflexión; «nos gritan», dice de manera muy expresiva, volviéndonos perezosos; interrumpen nuestra intimidad física; convierten los espacios y actividades antes libres de comunicación, tranquilos y relativamente silenciosos en extensiones ruidosas de oficinas y tiendas.
Son buenas para procesar grandes cantidades de información, pero estamos utilizándolas para reemplazar o externalizar nuestro pensamiento.
Son vías útiles para enriquecer la conversación y el contacto físicos, pero las estamos empezando a utilizar para reemplazarlos.
Nos facilitan la vida, pero vuelven todo tan fácil que nuestra mente y nuestro cuerpo acabarán perdiendo su musculatura, su resiliencia y su creatividad. «El hedonismo idiota –dice– (cortesía de la era digital) florecerá y una parte substancial de la población naufragará en una especia de semiinfancia de las cosas fáciles y accesibles.»
Es muy crítico igualmente con las multitudes anónimas de la red y la presencia constante en ella que nos enfrenta a la presión de estar siempre conectados y permanentemente adaptados a las normas del grupo. No hay refugio, no podemos escapar de los demás y estar realmente solos para concentrarnos en nuestros pensamientos e ideas. Del mismo modo que necesitamos dormir, nuestras emociones y nuestra identidad necesitan de espacio y aislamiento para construirse fuera de la presión grupal.
«La gran pregunta –dice– no es si las máquinas serán más inteligentes y más humanas, sino si los humanos vamos a ser más ignorantes y más parecidos a las máquinas» Y en otro lugar: «Corremos el riesgo de crear una sociedad con todas las respuestas, pero con muy pocas buenas preguntas» y en la que, por su escasez, lo que se cotizará será el pensamiento reflexivo y profundo.
Y para terminar –aunque le dedicaremos otro post monográfico–, un par de citas ajenas:
«Internet es el primer medio que sirve a las necesidades del individuo solitario, culto y asocial» (Lee Siegel)
«Internet de forma casi invariable se ha convertido en una herramienta para que el mundo me comprenda, más que para que yo comprenda el mundo» (Tim Adams)
Referencias:
Página Pensar los Medios: el extracto que hemos hecho del libro



Agradezco mucho estas críticas de libros. Últimamente salen bastantes libros relacionados con el tema, lo que por cierto es buena señal, pero uno no sabe muy bien separar el grano de la paja. El último que compré es el de «Demencia Digital», del Dr. Manfred Spitzer, pero todavía no le he hincado el diente.
Está muy bien esto de pensar los medios. Lo veo necesario y me encuentro a gusto haciéndolo. Participando en este blog doy testimonio de ello. Sucede que, a veces, lees cosas como la que dejo aquí enlace y piensas si no vamos algo atrasados o lentos en nuestro propósito de influir -para bien- en la marcha del invento, porque hay personas como Lourdes Muñoz Santamaría, presidente de Dones en Xarxa (Mujeres en Red) y secretaria de Organización del PSC en Barcelona que lo de las redes lo tiene ya todo claro.
http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/los-politicos-que-amaban-twitter-3286326
José Luis
Ya sabes, Fernando, que el blog dispone de una página llamada Pensar los Medios en la que vamos reseñando todos los libros y artículos que nos parece merecen la pena sobre la cuestión. Ahí tienes un menú amplio de resúmenes y de títulos.
El artículo que citas es una colección de tópicos puestos uno detrás de otro para hacer la pelota a lo que ella cree que son la totalidad de los internautas -por supuesto todos digijóvenes y nativoizquierdistas y que aquí hemos desmontado uno a uno y una y otra vez: que si la libertad de expresión, que si un nuevo entorno, que si no se pueden poner puertas al campo, que si nativos y emigrantes, que si brecha digital… bla, bla, bla.
La cosa es tan sencilla, insisto como hacer que sea delito en la red lo que a nivel de calle es simplemente delito.
Así es, pero la existencia de «dirigentes analógicos» enfrentados a la «nueva sociedad digital» es un tópico que no conocía y me ha escandalizado. Capacidad de sorpresa que conservo, oye. ¡Qué tiempos!
José Luis
Fernando: he leído el libro de Spitzer que citas. Siento advertirte que es un poco indigesto: demasiado apisonadora, cargado de datos, citas y estudios científicos, pero te deja la sensación de que es un libro de tesis más que de análisis.
Ya me contarás.