Es temprano. Atravesamos las primeras luces del día. Me dirijo al comienzo de nuestro objetivo montañero, con el guía que nos va a conducir a la meta. Es temprano y hay un tramo en coche que nos lleva de un tema a otro de conversación. Sorprendentemente ―porque no soy yo quien lo saca― aparece el tema de los medios y las nuevas tecnologías.

«Ha aumentado el número de accidentes de montaña graves y menos graves que han obligado a intervenir al cuerpo de salvamento de la Guardia Civil ―me comenta―. Y es que la televisión, Internet, el GPS, la tecnología… hacen concebir una montaña tan plana y sin riesgos, como la que vemos desde el sofá. Es algo virtual que sólo nos transmite la belleza y suprime la técnica y el esfuerzo. No hay subida más suave que la que veo subir a otros… ‘Lo he visto en Google Earth: es fácil’, ‘Tengo mi GPS, no me puedo perder’, ‘Lo he visto en la tele. Yo también puedo hacerlo. Yo también puedo estar allí. Igual que imito la vida de las estrellas, e incluso puedo ser una estrella, también puedo hacer lo que veo que otros hacen’. Hasta que, en el mejor de los casos, llega la Guardia Civil.»

Yo asiento un poco sorprendido porque no se me hubiera ocurrido nunca esa deriva de la tecnología y tomo nota mentalmente, pero un zorro ―un zorro de verdad no de documental de la tele­―aparece de improviso en una curva subido en un pretil de la carretera y nos quedamos mudos.