
El «Cortafuegos chino» con el que el gobierno de aquel país filtra las webs y los contenidos occidentales a los que su población puede acceder a través de la red es el nuevo telón de acero de esta nueva guerra fría contemporánea. Una guerra que ya no es guerra, sino ciberguerra. Una guerra que ya no es física ni fría, sino digital.
China está aprovechando mejor que nadie las «ventajas de la red»: con la tecnología importada de occidente impide que sus ciudadanos se comuniquen o busquen información libremente mientras les dan la sensación de estar haciéndolo proporcionándoles redes y buscadores propios perfectamente controlados por el gobierno y, a la vez, están encantados de que occidente, EEUU y el resto del mundo democrático navegue sin cesar y se localice y retrate cada vez más y mejor en la Nube para, aprovechando el enorme desarrollo tecnológico occidental, colarse en sus empresas y gobiernos poniendo de manifiesto la enorme fragilidad de la red.



La clave del progreso, desde siempre, está en una política de gobierno en la que sea latente el desconocimiento de la situación por parte de la sociedad de a pie; y los que tengan dinero, que inviertan primero y luego ya les diremos. Una política que podríamos denominar como imperialista, autoritaria y contra los derechos del pueblo.
Ya lo demostraron los romanos… ¡y hasta donde llegaron!
Que miedo. Yo prefiero cerrar el ordenador con llave y esconderme para que no me encuentren los chinos
No temas a los chinos, Amanda -o sí, vete tú a saber-, sino teme al roto que hace Internet a nuestra privacidad.
No te sigo, Guillermo. No acabo de ver la relación de tu afirmación con mi post en el que lo que se pone de manifiesto no es tanto la existencia de una dictadura en China como la fragilidad de la Red que se ve siempre como intrumento de libertad, cuando puede convertirse fácilmente en herramienta de control.