Cuando se habla de las enormes oportunidades que proporcionan las nuevas tecnologías, no es oro todo lo que reluce y las apariencias engañan. Siempre decimos que hay que confrontar esas expectativas con la realidad de los hechos. Es cierto que las tecnologías son formidablemente eficaces en la ejecución de las tareas para las que han sido creadas. Es cierto también que objetivamente, aisladas de su contacto con el usuario, sobre el papel, son una tierra de promisión y de progreso. Pero hay que bajar a la arena del uso cotidiano para saber qué está pasando en realidad. En ese contacto directo con el sudor, las lágrimas y la fragilidad humana y sus pasiones, las cosas no son tan sencillas. Es ahí donde aparecen la pérdida de tiempo, la absorción, las adicciones, la superficialidad… y lo que debería ser una fantástica panorámica del mundo a través de la pantalla global, se convierte en un ver un pequeño trocito de la vida a través de una cerradura.
En esta línea está la interesante teoría  del 90-0-1 de Jakob Nielsen Formulada en 2006, también se la conoce como Teoría de la  Desigualdad Participativa.
En teoría, la Red es el paraíso de la participación global y democrática, sin filtros y sin mediadores en la que por fin, cada uno será el monarca de la República Independiente de Sí Mismo contribuyendo con sus aportaciones al desarrollo y a la construcción de un mundo mejor.
Sin embargo, Nielsen descubre que en la práctica  todo sitio que precisa de la colaboración de una comunidad para su funcionamiento, sufre una desigualdad en dicha participación, la cual se representa por, aproximadamente, las siguientes proporciones:
  • El 90% de los usuarios son “mirones”. Se dedican a observar, pero nunca aportan contenido alguno. Serían las cigarras de la Red.
  • El 9% de los usuarios hace alguna cosilla.  Un grupo que lee, reedita, recopila y reelabora contribuyendo  ocasionalmente y de manera fortuita con el 10% del contenido de la Red. Serían las mariposas de nuestra fábula.
  • Finalmente, el 1% de los usuarios se atribuye más del 90% de las participaciones y de otras actividades del sistema. Los “superusuarios” (Heavy Contributors), ya que su actividad supera por mucho a la del resto de integrantes de la comunidad. Las hormigas.
Lo que decíamos: no es oro todo lo que reluce y las apariencias engañan. Qué hay más detrás de las pantallas, ¿hormigas o cigarras?