José Antonio Marina: «Los gobiernos centrales han mirado a ...

Hablábamos de educación. Y en educación, no se trata de introducir las TIC automáticamente y por decreto en las aulas como si fueran el la solución a todos los problemas, sino de formar inteligencias capaces de dominar el instrumento tecnológico y ponerlo a su servicio. Internet y la tecnología en general, tienen la virtualidad de hacer más listo al listo y más tonto al tonto. Necesitamos amueblar bien las cabezas para aprovechar al máximo las ventajas de la tecnología y no inundar las aulas de tecnología creyendo que esta por sí sola hará más listos y capaces a nuestros alumnos: “Se nos pide que enseñemos a utilizar las TIC. Estoy de acuerdo, porque nuestros alumnos viven y van a vivir en ese entorno, pero eso no significa enseñarles los trucos tecnológicos –esos los conocen muy bien–, sino enseñarles a usar inteligentemente la tecnología. “Un burro conectado a internet sigue siendo un burro”, y lo que necesitamos es que delante de la pantalla haya personas inteligentes y lo más instruidas posible, para que no caigan en la tentación de pensar que conectarnos a una máquina inteligentísima nos hace automáticamente inteligentes.” Como decía Steve Jobs, pensando en sus propios hijos a los que limitaba el uso del Iphone y del Ipad, no es delante de una pantalla, sino detrás, donde se forja el cerebro capaz de utilizarla correctamente.

No se trata de proporcionar tablets a las escuelas ante el aplauso de la prensa, los padres y los alumnos, sino de medir primero bien cuáles son sus efectos en el aprendizaje: “Para decir algo sensato sobre tan complejo asunto, debemos conocer los efectos –buenos y menos buenos– que produce la interacción continuada de cerebro y máquina”.

Primero, cómo influye en la memoria a largo plazo. Aparece por primera vez, Nicholas Carr. Veamos: “Empezamos a tener información de cómo influye en la memoria, la atención y la inteligencia emocional. Nicholas Carr resumió alguna de las investigaciones más llamativas en su libro Superficiales (Taurus). La gestión de la información que el ordenador permite nos obliga a reformular una parte del aprendizaje, en especial lo referente a la memoria a largo plazo, que es la estructura básica de la inteligencia. En ella están contenidos no sólo los datos, sino los procedimientos, las destrezas, los hábitos, los esquemas emocionales.

 

Picasso continúa Marinapintaba desde su memoria, Rafael Nadal juega desde su memoria, y nos enamoramos todos desde la memoria. Sin la memoria, ni siquiera reconoceríamos a la persona amada o a la pelota de tenis. Gracias a las TIC, la memoria a largo plazo puede estar dividida. Una parte puede residir en el cerebro y otra parte en el ordenador. Si acertamos al hacerlo, la inteligencia puede aumentar su capacidad de una manera extraordinaria, pero hay que saber hacerlo. La tarea del aprendizaje es construir la propia memoria y, por lo tanto, también esa memoria compartida, depositada en el ordenador, que no es Google, sino la selección y organización de datos elaborada por cada uno”.

“Esta es la gran posibilidad, [Sin embargo] El estilo de acceso a la información que favorecen las nuevas tecnologías –rápido, en formatos multimedia, en hipertextos, en mensajes rápidos, gamificados– facilitan las multitareas, permiten manejar muchísima información en pantalla, desarrollar velocidad de asociación y respuestas, pero el paso a la memoria a largo plazo es difícil.

“Nuestros jóvenes manejan muchísima información –los que la manejen, diría yo, que, como siempre son una minoría ilustrada; la mayoría maneja sobre todo impactos visuales o píldoras verbales– en lo que llamamos “memoria de trabajo”, pero luego recuerdan muy poco. Esto quiere decir que debemos perfeccionar nuestros sistemas de aprendizaje para aprovechar las ventajas de las TIC y reducir sus contraindicaciones”. No es muy claro aquí, Marina. No penetra a fondo en perfilar esas contraindicaciones. ¿Sólo una dificultad de conformar una memoria a largo plazo? ¿Y la falta de atención y la distracción permanente, la incapacidad de análisis y profundización, el surfing intelectual del mariposeo web; el copia y pega generalizado, la incapacidad de afrontar la creación desde cero (el bloqueo de la página en blanco, el lienzo en blanco ante el tsunami de las creaciones de los demás…); la necesidad de gratificación inmediata y permanente del cambio, la imagen, el sonido, el movimiento… que convierten la simple letra impresa en un aburrido desierto…? Sin embargo, menos da una piedra. Algo es algo. Continuaremos.

Referencias

Artículo completo

Artículo de Marina citado por él en el reseñado más arriba

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Posts del blog dedicados a Jaron Lanier