Este blog se denomina Medioambiente simbólico y, entre otras cosas,  se dedica a estudiar y  analizar la contaminación simbólica que producen las tecnologías, los gases tóxicos que a veces nos envenenan el cerebro y el alma. Pero hoy con permiso del escéptico y lúcido Antonio Uriarte se convierte en portavoz de las emisiones físicas de gases tóxicos para la atmósfera. El medioambiente simbólico y el medioambiente físico se juntan hoy aquí en la intersección de las nuevas tecnologías.
El dato lo he oído en Radio 5, todo noticias: usar las nuevas tecnologías contamina la atmósfera. Al principio he pensado que se referían de nuevo a la contaminación producida por los millones de toneladas de desechos de los ordenadores, los móviles, las tabletas, los televisores, etc., que el llamado primer mundo –primer productor- se encarga de tirar en el basurero del tercer mundo y de la que ya hemos hablado aquí en alguna ocasión.

Pero no. No son los deshechos materiales de las máquinas, sino su uso lo que contamina. Son las búsquedas en Google, los correos electrónicos, las descargas en el USB, etc., lo que estos sesudos estudiosos se han dedicado a relacionar con el gasto energético, el consumo de metales y de petróleo; luego unos cálculos y al final unos datos convertidos en amenaza de cambio climático.

Hace cinco años, ya hubo un informe de la Comisión Europea llamado «Impactos de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la eficiencia energética«, que en ¡432 páginas!, nos informaba de que hasta un 2 % del total de gases de efecto invernadero emitidos provenían del uso de las TIC.

Ahora, la misma consultora a la que se encargó aquello —y que habrá cobrado su buen dinero—  acaba de publicar otro en el que eleva esa cifra al 4%.

Por ejemplo: un individuo que envíe en casa o en la empresa 33 e-mails al día con un tamaño medio de 1 Mb cada uno  supone una media anual de 7.260, que equivaldrían a la emisión de  13,6 toneladas de CO2 liberadas a la atmósfera. 2,6 búsquedas diarias en la red hacen 949 al año. Los 29 millones de internautas franceses con esa media, producirían con sus clics 287.600 millones de toneladas de CO2 anuales. No digamos nada de cambiar de ordenador cada dos por tres o imprimir en blanco y negro o en color… Todos son factores de gasto energético y por tanto responsables de emisiones. Y como somos tantos, todo se multiplica por millones.

No era mi intención haceros perder el tiempo con la lectura del blog, pero no me negaréis que oír por la radio que el uso de las Tecnologías de la Información contribuye al calentamiento global por las emisiones de CO2 que provoca era lo suficientemente chocante como para hacer mención.

No dejo de pensar si nos dieran a las Asociaciones de Usuarios el dineral que se habrán gastado en este estudio, las maravillas que podríamos hacer para desarrollar proyectos de información y concienciación en el buen uso de las tecnologías.  Yo de mayor no seré presidente de una asociación de usuarios: me haré eco-consultor.