Rescato para hoy de entre mis papeles, unas breves notas que tomé en una conferencia que Geneaciones Interactivas dio un la Universidad de San Jorge el curso pasado:
Es significativo el hecho de que en un hogar donde haya niños, aumente la penetración de las tecnologías. Ya lo hemos explicado aquí. Para muchos padres la tecnología está cargada del valor publicitario de lo nuevo, lo sofisticado, lo moderno, lo educativo, … del que no quieren privar a sus vástagos. Son como las actividades extraescolares: tienen que hacer inglés, danza, esgrima, baloncesto y, por supuesto, deben ser buenos nativos digitales cuanto antes mejor. Podríamos enunciarlo de un modo aún más negativo simplemente diciendo que en aquellos hogares en los que disminuye la presencia paterna, aumenta igualmente la presencia tecnológica.

Dormitorios multimedia NO, GRACIAS: habría que distribuir pegatinas en los cumpleaños y en las primeras comuniones, para que no atiborren a los niños de pantallas de monoconsumo desde su más tierna infancia.

Devaluación de la amistad: 528 amigos son muchos amigos.

Pérdida del pudor y del valor  y sentido de la intimidad: el anonimato y la soledad reales les dan la sensación de intimidad, cuando lo cierto es que están desnudándose en la calle virtual que no es la calle física, pero es tan real como ella.

Cotilleo: no es la excepción, sino la regla. Estar en la red es, sobre todo, cotillear, mirar por el ojo de la cerradura…

Irresponsabilidad: la virtualidad antes citada les da la sensación de impunidad, de que no son responsables de lo que dicen o hacen como lo serían en la vida real.

Espacio libre de pantallas: otra bonita pegatina imposible para colocar en los hogares que quieran vivir desconectados para conectarse entre sí. O quizá reservar dentro de casa algunos cuartos en los que poder estar a solas los unos con los otros sin la compañía permanente de los demás; o simplemente a solas con uno mismo, sin el constante feed back social de la red.

Miopía audiovisual: los jóvenes ven la red por el pequeño agujero del ocio perdiéndose el 95% de su potencial informativo-pedagógico. Absolutamente cierto: en mi experiencia cotidiana en Secundaria, el 90% de los nativos que pueblan las aulas, no saben manejar WORD. Sólo teclear compulsivamente en el chat o colgar fotografías en su red social. Los nativos audiovisuales son paradójicamente analfabetos digitales.

Pantalla triste: me encantó esta denominación poética del conferenciante al referirse a cómo ven el reloj las nuevas generaciones digitalizadas. ¡Una pantalla únicamente capaz de medir el tiempo…!  No usan reloj. El tiempo está en el móvil. O mejor dicho, no está, ni ha venido, ni se le espera: no tienen el tiempo en todas partes, sino que no lo tienen en ninguna. Están fuera del tiempo, viven en otro tiempo. No quedan a una hora en un lugar  porque siempre están en el lugar de la cita: la red –nos llamamos por el móvil-… El tiempo y el espacio es un continuo con las interrupciones inevitables del colegio, la comida y alguna que otra necesidad fisiológica urgente.

PS.: Enrique Dans escribe hoy en su blog y de nuevo, sobre el tema de copyright  con Lucía Etxebarría y sus declaraciones de fondo. Muy interesante el post y los enlaces.