Rastreando la web para redactar el post de Neil Postmande hace unos días encuentro en el Medioambiente periodístico en la red un post de Montse Doval en el que declara que se está haciendo fan de  Postmantras la lectura de este texto que escribió en 1997, publicado en la revista First Things: Science and the Story that We Need. Lo he traducido y guardado en la página Pensar los mediosdel Blog con el título La Ciencia y El Relato que Necesitamos para el que lo quiera leer entero. Aquí os ofrezco algunas perlas.
Información: ¿solución o problema?
«Nos podemos felicitar por nuestros logros, pero hemos sido bastante lentos en reconocer que para resolver el problema de la falta de información hemos creado un nuevo problema nunca experimentado antes: el exceso de información, la incoherencia y la insensatez. De millones de fuentes de todo el mundo, a través de todos los medios y canales posibles —ondas electromagnéticas, ondas aéreas,  radiofónicas, bancos informáticos, cables telefónicos, satélites,  televisiones, prensas de impresión…— se vierte información. En todas las formas imaginables de almacenamiento —sobre papel, vídeo y audio, discos, cine, chips de silicio­— hay un volumen todavía mayor de información a la espera de ser  obtenida. Donde la información fue una vez un recurso esencial para ayudarnos a ganar control sobre nuestro mundo físico y simbólico, nuestro ingenio tecnológico la ha transformado en una forma de basura y nos ha convertido a nosotros mismos en recolectores de porquería.
Como al Aprendiz de Brujo, la información nos rodea y nos inunda, sin siquiera una fregona y un cubo para ayudarnos a deshacernos de ella. El vínculo entre información y utilidad humana se ha cortado. La información ahora es una mercancía que se compra y se vende; llega indiscriminadamente, tanto si se busca como si no; dirigida a nadie en particular; en un volumen enorme, a altas velocidades, desconectada de su significado y su sentido. Llega incontestable y confusa y no tenemos, como dijo Millay, un telar para convertirla en tejido,  ninguna narrativa trascendente que nos proporcione orientación moral, propósito social, economía intelectual. No hay relatos para decirnos lo que tenemos que saber y, sobre todo, lo que no tenemos necesidad de conocer
«Con lo que nos enfrentamos es con una serie de desilusiones interconectadas, comenzando por la creencia de que innovación tecnológica es lo mismo que progreso humano­, lo cual crea la falsa ilusión de que nuestros sufrimientos y fracasos son causados por la falta de información  que está vinculada, a su vez, a la ilusión más grave de todas: que  es posible vivir sin un telar para convertir nuestras vidas en tejido, es decir, sin una narrativa trascendente