El post de ayer lo encabezaba un dibujo de El Roto. Dibujo, que no chiste. El Roto no hace chistes: dibuja sentencias. Su crítica del medioambiente simbólico es feroz e implacable. Inapelable. La pantalla de la tele se hace añicos. La prensa, trizas.La opinión pública, pedazos. Desde su mismo nombre, el humor de EL Roto es mal humor. Sus dibujos en blanco y negro, duros como clavos con los que casi siempre acierta en la diana, son como esquelas que te parten el alma, te hielan la sonrisa, te abofetean. Es un humor que duele. Sin concesiones, sin ternura, ni piedad, ni misericordia: sólo espinas. Brevedad, concisión, economía, austeridad absoluta. Latigazo. El Roto rasga, golpea, rompe. Es exacto. Y le falta esperanza.






















Vean televisión, no la consuman o serán consumidos por ella.