Ana Usieto firma en el Heraldo de Aragón un artículo con el título de “Los 10 mandamientos de la nueva tele”. Con la fórmula un poco forzada del formato bíblico, señala diez rasgos definitorios de la nueva TDT y como el artículo se publica, además, con la entradilla «Tendencias…» en la sección de Comunicación parece querer expresar que son rasgos de ahora que indican una dirección futura.
Feroz contraprogramación, bajón en los porcentajes de audiencias, duración menor de las temporadas de las series, proliferación de miniseries basadas en hechos reales, cierto cansancio respecto de los ‘realities’, mayor adelanto de los estrenos de series extranjeras de éxito y fusiones de las grandes corporaciones son algunos de esos rasgos. Mención aparte merece el dedicado monográficamente a “La Fenómeno” de Telecinco: « Sería difícil encontrar un canal en el planeta que consagre tantas horas de programación a un personaje. Pero el “Show de Truman” de Belén Esteban  no sólo ocupa horas en Telecinco. Antena 3 [y la Sexta] también intentan sacar tajada con los personajillos tangenciales que pueblan su enlodado universo».

Pero entre todos ellos, hay dos especialmente relevantes. El más importante es el nuevo y  cada vez mayor consumo de TV a través de la red,  para mí el más significativo e importante. Primero porque es, sin duda,  la que mayor influencia tiene ―y va a tener cada vez más― en  todos los demás posibles cambios de tendencia que se están dando en las cadenas de televisión. Y, sobre todo,  porque es el rasgo que demuestra la falsedad que han sostenido las cadenas durante décadas para justificar la telebasura: que era el espectador quien la demandaba puesto que las audiencias no mienten; tanto como decir que son los ciudadanos de una dictadura los únicos culpables de someterse al dictador. Ahora se ve cómo en cuanto al telespectador se le da el más mínimo resquicio para escoger en libertad entre un abanico de opciones más abierto, las audiencias se fragmentan y el consumo se hace mucho más inteligente y variado. Tan variado e inteligente como variadas e inteligentes son las personas. No es la TDT, sino la Red y la libertad de elección lo que verdaderamente cambiará el mercado. 
Sin embargo, hay dos obstáculos al desarrollo de esta libertad: el todavía limitado número de personas con las habilidades digitales suficientes para acceder a este consumo y, sobre todo la realidad que Ana Usieto expresa  con la paradoja de «a más canales, menos variedad». El primero no es de preocupar porque la tendencia al aumento del consumo personalizado a través de la red parece imparable, pero la segunda sí puede ser un freno real. Las fusiones corporativas en busca del rendimiento exclusivamente económico pueden hacer que tras una apariencia de  falsa variedad (distintos collares para los mismo perros), los contenidos se vayan  uniformizando cada vez más. 
Vean televisión, pero no la consuman o serán consumidos por ella. (Ahora pueden escoger… un poco más).