«El otro día me pregunté seriamente qué es la televisión. Para encontrar una respuesta lo primero que hice fue estudiar la parrilla de las principales cadenas en abierto. Me llevé una sorpresa. En una jornada completa los distintos programas oscilan entre 7 y 10. Nada más, el resto es ficción enlatada. […] La televisión son muy pocos programas, que además se repiten cada día, que tienen un formato contenedor donde el relleno es el rey absoluto. Si una persona se plantara a diario frente a la televisión lo que recibiría son la mismas cuatro o cinco noticias exprimidas. Algunas de ellas ni siquiera tienen entidad de noticias, se trata sólo de comentarios, de bolas de nieve engordadas al hacerlas girar sobre sí mismas. Responden al género del despelleje.
Despellejar es desollar a la víctima. Este modo de enjuiciar cualquier asunto se ha contagiado a la sociedad. Así ya nadie se esfuerza por argumentar una crítica o presentar de manera articulada su opinión, sino que basta desacreditar al otro con  un rebuzno o un zarpazo. […]»

David Trueba se sorprende… a estas alturas.

Vean televisión, no la consuman o serán consumidos por ella.