De nuevo, el blog Cada día un fotógrafo me proporciona una auténtica joya para la reflexión y el conocimiento de la imagen.
El hecho de que en el medioambiente simbólico saturado de imágenes en el que nos movemos, exista un profesional que lleva 30 años haciendo fotografías y sólo ha producido 60 imágenes sería ya por sí solo una entrada de blog. No haría falta más que dejarse llevar por su resonancia.
Ya hemos puesto en duda aquí, más de una vez el tópico de la imagen que enmudece y supera a la palabra. Sin embargo, en este caso, podríamos decir que la imagen, cuando es obra de arte, hace callar a las palabras en la contemplación. Quizá porque antes de concretarla, el fotógrafo, ha meditado mucho, ha trabajado mucho y ha contemplado mucho de tal forma que la paciencia de su ojo, lleva a los nuestros a la necesidad y al placer de la paciencia.
Frente a la compulsiva marea de encuadres de la cultura digital contemporánea, frente a la indigestión de imágenes, David Fokos, que no hace fotografías sino que las medita, es un testimonio necesario, casi imprescindible. Dos fotografías por año es una búsqueda de la perfección que va casi en contra de la misma naturaleza de la fotografía caracterizada por la aparente facilidad de un clic.
Les sugiero lean entera una espléndida entrevista en latinfotografía.com de la que destaco algunas afirmaciones.
Ver lo que se siente
«Mis imágenes, con las cuales trabajo desde 30 años, no son acerca de lo que se ve sino acerca de lo que se siente. Son el resultado de mi deseo de expresar al público la esencia de mis experiencias en esos lugares» Y en otro lugar: «La cámara no registra emociones. No puede mostrar cómo nos sentimos [ante la contemplación de una realidad], cómo era nuestro humor, la humedad, los olores, la temperatura, el sentir el viento o el sol en nuestra cara. Todas esas cosas contribuyen a la respuesta emocional que tenemos hacia un lugar. El trabajo del fotógrafo artista es trabajar con la imagen y recrear el drama y la emoción de forma tal que el público pueda sentir lo mismo que nosotros sentimos al estar allí.»
Fotografía y realidad: una creencia que es poder
«La gente suele pensar que la fotografía representa una realidad que existía en el momento en que se tomó la foto. Pero, como fotógrafos, sabemos que esto no es verdad. Nuestras noticias de todos los días se nos presentan mediante imágenes que creemos representan la realidad. Ninguna otra forma de arte―excepto el cine, añado yo― tiene este poder. La gente no asume que una pintura o una escultura es una representación fiel de la realidad, pero creen que una foto lo es. Este beneficio de la duda es lo que da a la fotografía artística su poder».
Realidad y manipulación
«En primer lugar y seguramente la manipulación más extrema de todas, al menos en lo que respecta a mi trabajo, es que el mundo no es blanco y negro. En segundo lugar la elección de la lente, el teleobjetivo que comprime el espacio normal o el angular que lo distorsiona es también una manipulación. Recortar fotos, aclarar u oscurecer aéreas de de la foto en el cuarto oscuro son parte del repertorio de cualquier fotógrafo tal y como lo son los ajustes de contraste, exposición y tono. Incluso lo que elegimos incluir o excluir de la foto hace que cada foto sea un montaje».
Poner límites para ser más libres
«[Ante] la paradójica relación entre opciones y libertad recomiendo imponernos ciertas limitaciones. En un momento me propuse fotografiar únicamente escenas que tuvieran agua. Si bien esto puede parecer limitante fue en realidad una libertad. Hay muchas fotos buenas por hacer en todos lados, por lo que en esencia limitándome a mí mismo me di permiso de pasar por alto todas estas oportunidades sin culpa. «No tiene agua» decía y esto me permitía concentrarme en mi trabajo y explorarlo en mayor profundidad, […] Sólo uso una lente: si tuviera una cantidad de lentes importante estaría continuamente tratando de decidir cuál usar. Cuando uno sólo tiene una lente este problema nunca ocurre. En lugar de quedar paralizado en la indecisión soy libre de concentrarme en mis composiciones.»
Miren fotografías, no las consuman o serán consumidos por ellas.






Siento profundamente el deterioro de mi memoria que, en esta ocasión, me impide citar ahora los numerosos maestros de la fotografía que veo tras las fotos de DAVID FOKOS.
Los comentarios del autor que leemos en la entrevista señalada acerca de su metodología de trabajo y, sobre todo, sus ideas sobre lo que constituyen «manipulaciones fotográficas de la realidad» me han decepcionado. Tienen un nivel parecido al que se puede escuchar en cualquier Sociedad Fotográfica de provincias, dicho sea con todos respeto a éstas.
Por poner un ejemplo, hubo colectivos como el grupo F64 (fundado por Ansel Adams, Edward Weston, Ralph Gibson y otros fotógrafos de igual fuste) que sólo usaban ese diafragma, el 64, para conseguir la máxima profundidad de campo posible y luego ya, como David Fokos, meditaban largamente en el tiempo sobre los modelos elegidos para sus fotografías. Así salieron los paisajes de Adams, los pimientos de Weston, los climas lumínicos de Gibson, …..
No estoy de acuerdo en confundir las limitaciones o características técnicas de los dispositivos de registro con un intento o un inevitable ejercicio de manipulación de los fotógrafos. Para llamar a un acto «manipulación» hace falta que exista la voluntad expresa de alterar la realidad con algún fin.
Me han gustado más las reflexiones de Boza.
José Luis
Espléndido post. Espléndidas fotografías. Y digo «fotografías» porque no quiero ni acortar ni la palabra.
No acabo de entender bien lo que Anónimo dice en su comentario, respecto a la manipulación. Creo que es muy bueno el conocer, el reconocer, el ser consciente de que en la fotografía, desde que se encuadra una realidad, se la está manipulando. Se está trabajando con ella, cambiándola, seleccionándola, creando así una realidad nueva. Es bueno sobre todo en un mundo de imágenes en el que se confunde la foto -esta vez sí- con lo fotografiado. ¿Voluntad expresa? Por supuesto. En cada mirada, en cada gesto, en cada decisión.
Como bien dices, Verbum, cuando se hace una fotografía, al igual que cuando se pinta un cuadro o se escribe una poesía o una carta o simplemente cuando conversamos con alguien estamos «creando» una realidad nueva que es efecto de nuestra selección de los materiales disponibles, no de la manipulación de los mismos. Ninguna de las cuatro acepciones que el DRAE da de la voz «manipular» coincide, creo yo, con la que entiendo que le das (otra cosa es que entienda con acierto lo que dices).
José Luis.