Unilever es una multinacional norteamericana que vende una enorme gama de productos distintos en los campos de la alimentación, la belleza, la limpieza… «160 millones de veces al día, en algún lugar del mundo, alguien escoge nuestros productos», dicen de ellos mismos en su web institucional. Toda una potencia económica de enorme incidencia medioambiental, tanto en el medioambiente físico -con sus productos químicos- como en el medioambiente simbólico con sus publicidad -Dove, Axe, por ejemplo…-.
Con motivo del Día Universal del Niño, ha lanzado, de la mano de Ogilvy & Mather y DAVID Latinoamerica, «Project Sunlight», una iniciativa que busca motivar a la gente a adoptar formas de vida más sostenibles. En el vídeo de más abajo, producido para la campaña, se hace reflexionar a varias parejas que esperan su primer hijo sobre la situación del mundo al que ese niño va a llegar. Es alrededor del nacimiento del primer hijo cuando la gente está más abierta a los cambios en sus conductas y estilos de vida; 9 de cada 10 padres son influidos por el optimismo natural de sus hijos para ver el mundo con esperanza; 7 de cada 10 afirman que su principal motivación para querer vivir de una manera más sostenible es el futuro de sus hijos.
En definitiva, el nacimiento de un hijo es un momento clave para que los adultos se replanteen su forma de vivir. Nosotros, en nuestro trabajo asociativo también lo pensamos: es a los padres de Infantil a los que hay que hablar de cómo afrontar la educación en pantallas. Luego, es mucho más difícil o muy tarde.
A contracorriente de la caída de la natalidad, de la propaganda medioambiental catastrofista, e incluso al hilo de las polémicas sobre el aborto, esta campaña es tremendamente positiva: detrás de cada embarazo hay una promesa de vida que nos impulsa a mejorar el mundo al que esa vida va a llegar.
Ignoro las motivaciones comerciales de Unilever, pero bienvenida sea. Todo lo que va contracorriente del pesimismo medioambiental individualista y posmoderno es como una bocanada de aire fresco.
Este es el vídeo



El spot es notable y muy oportuno (siempre) recordarnos que la vida se vive másmejor valorando antes lo que se tiene que lo que falta. Eso prepara mejor a una vida «implicada» que a una existencia arrastrada… por la corriente, por lo corriente.
Me parece muy interesante que hayas hecho esta precisión: «…… : es a los padres de Infantil a los que hay que hablar de cómo afrontar la educación en pantallas. Luego, es mucho más difícil o muy tarde». Estoy -tristemente- de acuerdo. Veo en mis nietos algunos «efectos de campo» tras ser «entregados» a los interesantísimos dibujos animados para «calmarlos» y que puedan, por ejemplo, comer su comida normal del mediodía; luego fue del desayuno, ahora , a veces, despunta ya la «necesidad» también, para que cene a gusto el chaval, de tener encendida delante la pantalla de los dibujos. Con ser esto una pena, más lo es lo mal que «lleva» querer dibujos y que no se los den. Vamos, lo lleva tan mal, tan mal, que al final se los dan. ¡Ay, señorrrrrrrrrrrr! Sí, «es a los padres de infantil…..».
José Luis
Por cierto! El título del post me ha traído a Chesterton, quien dijo: «Sólo quien nada contracorriente puede percibir que está vivo».
José Luis
Es clarísimo. Hay que empezar cuanto antes a dar recursos y a situar a los padres en el campo de la educación en medios. Son ellos, más que la escuela, más que el Estado, más que nadie…, como en casi todo, los que realmente pueden educar y crear un ambiente sano entre las pantallas sociales. Lo de tus nietos muestra, una vez más, la fuerza de penetración de la imagen en lo cotidiano y la inconsciencia de sus efectos entre los adultos.
De acuerdo con Chesterton, pero a veces es melancólicamente agotador, amigo.
¡Ay, madre! Espero que no lean esto los papás aludidos… o puedo morir de verdad. Tengo que decir que también (y eso no lo dije) hay progresos en la dirección contraria. Hoy me dice Pepa, que ha visto poner en práctica «medidas antipantallas» en los últimos días que ha debido vivir en su casa.
Es el primer día que aparece nuestro blog en «mi muro» (no sé si es en eso); bueno, que lo pueden ver todos mis contactos es lo que quiero decir. Siento algo como de estreno.
No pillo lo de «melancólicamente agotador» y Chesterton. Tú dirás, jefe.
Abrazo FB (de momento)
José Luis
El melancólicamente agotador no es Chesterton -todo energía positiva inasequible al desaliento- sino el nadar contracorriente que como toda empresa que roza lo quimérico te puede hundir en el pesimismo melancólico.