Jaron Lanier: What It Means to be #Human - Big Think
 
 Interesantes opiniones que contrastan grandemente con el ciberoptimismo empresarial de Enrique Dans, por ejemplo. Lleva mucho tiempo Lanier en los entresijos del desarrollo de la red y protagonizó sus inicios fundacionales con la alegría y el entusiasmo de la juventud. No es un cualquiera. Sabe de lo que habla. Pertenece a esa parte productiva de la red que no se limita a consumirla, sino a crearla. Es pues, una opinión más, pero una opinión autorizada. Y no parece que opine que el todo gratis sea ni el único ni el mejor camino. Veámoslo.
«Para millones de personas, internet es sinónimo de copias ilimitadas de música, vídeos y otras formas de expresión humana individual. Para una pocas personas … ha significado la capacidad de inventar estratagemas financieras que, por su complejidad, era imposible que existieran en el pasado, creando esa peligrosa ilusión temporal de que se puede crear dinero de la nada y sin correr ningún riesgo.
Voy a sostener que hay semejanzas y vínculos ocultos entre estas dos tendencias. En cada caso, a algunas personas les esperan obviamente beneficios a corto plazo, pero en última instancia a todos nos espera un desastre a largo plazo.»(p103)
 
«El desastre relacionado con la cultura libre todavía está en sus fases iniciales. Las formas de expresión humana que requieran un ancho de banda bajo como la música  y la información periodística ya están siendo degradadas a un estado lamentable. Las expresiones que necesitan un ancho de banda alto como las películas, van camino de correr la misma suerte.
 
Si un vídeo gratuito de alguna proeza tonta consigue tantos espectadores como el producto de un cineasta profesional, ¿por qué pagar al cineasta? Si un algoritmo puede localizar ese vídeo y conectarlo con esos espectadores ¿por qué pagar a editores o empresarios? [en un escenario de localización, localización, localización] domina la nube informática que canaliza los pensamientos de la mente colmena y serás inmensamente rico.» (p104)
 
«Mientras tanto, las personas creativas –los nuevos campesinos- son como animales convergiendo en torno a los oasis en vía de desaparición de los viejos medios en un desierto agotado.
 
Un efecto de la así llamad forma libre de pensamiento es que, con el tiempo, podría obligar a alguien que quiera sobrevivir con la actividad intelectual (al margen del cuidado de la nube) a entrar en una suerte de fortaleza legal o política –o convertirse en la mascota de un mecenas rico- para protegerse de la mente colmena.
 
Nos olvidamos de lo maravilloso, de lo refrescante que ha sido que las personas creativas se abrieran camino en el mundo del comercio y dejaran atrás el mecenazgo.» (p106)
 
«Tal y como están las cosas, los libros se verán enormemente devaluados cuando un gran número de personas empiece a leer en soporte electrónico». (p113)