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«Lo único que ofrecen las redes sociales es un estímulo para utilizar la red de una forma determinada, de acuerdo con una filosofía determinada.  …Se podría dejar que las personas se comunicaran con sus amistades a su manera… no hay necesidad de imponer una categoría oficial (p75) [la presentación semiautomatizada de un perfil es un ejemplo. Deberían dejar presentarse a sí mismo, a cada uno como quiera] supondría algo más de trabajo, pero las ventajas de la presentación semiautomatizada de uno mismo son ilusorias … es otro ejemplo de cómo la gente se rebaja para que un ordenador parezca preciso.
[…]
Bastantes personas […] se enorgullecen de tener miles de amigos en Facebook. Evidentemente, esa afirmación solo puede ser cierta si rebajamos el concepto de amistad.» (p76) [Como de hecho sucede, sobre todo entre los nativos primerizos recién llegados a la red]
 
«Conviene recordar que los clientes de las redes sociales no son los miembros de esas redes.El auténtico cliente es el anunciador del futuro…  la idea de la falsa amistad, no es más que una carnada dejada por los señores de las nubes para atraer a los hipotéticos anunciantes.» (p77) [¿No lo era –y lo es aún– ya con la televisión? Es el engañabobos del todo gratis de toda la vida]
 
«Me parte el corazón [y a mí] hablar con jóvenes llenos de energía que idolatran los iconos de la nueva ideología digital, como Facebook, Twitter, Wikipedia y los contenidos agregados de tipo libre/abierto/Creative Commons. Siempre me sorprende la permanente tensión a la que están sometidos. Están constantemente obligados a gestionar su reputación en la red, evitando el mal de ojo incesante de la mente colmena que, en cualquier momento, puede volverse contra un individuo. Un joven de la «generación Facebook» [-uno de esos afortunados y dinámicos nativos digitales-] que de repente es humillado en el mundo online no tiene salida, pues solo hay una colmena.[…] sin duda esta nueva tendencia de fetichismo tecnológico está más impulsada por el miedo que por el amor.
[…]
Los usuarios jóvenes de Facebook más eficientes […] son los que crean ficciones online satisfactorias sobre sí mismos con gran éxito. [el ordenador no es ventana abierta a los otros, sino espejo de uno mismo] Cuidan sus dobles meticulosamente. Deben administrar comentarios.
 
[…] vigilar la aparición de fotos […] se premia la insinceridad […] la sinceridad deja una mancha que dura toda la vida.» (p98) 
«Es más fácil establecer una representación rígida de las relaciones humanas en las redes digitales. […] y esa reducción de la vida es lo que se difunde entre los amigos constantemente. Lo que se comunica entre las personas acaba convirtiéndose en su verdad. Las relaciones adoptan como propios los límites de la ingeniería de software. [frente al amplísimo e inabarcable misterio de las verdaderas relaciones humanas] » (p99)