
llustración, Joe Ciardiello para TIME
Diseños intrascendentes
«En torno al arranque del siglo XXI […] La red se vio inundada de diseños intrascendentes llamados a veces web 2.0. Esta ideología promueve la libertad radical en la superficie de la red, pero, irónicamente esa libertad va más dirigida a las máquinas que a las personas. No obstante, a veces se alude a ella como “cultura abierta”.» (p15)
Una masa no es una persona
«Cuando diseñan un servicio de internet editado por una masa anónima enorme, están dando a entender que una masa arbitraria de humanos es un organismo con un punto de vista legítimo». (p17)
Fingir
«La fe de los nerds […] prospera cuando se finge que los ordenadores lo hacen todo y las personas no hacen nada». (p31)
Puré
«El error central de la cultura digital más reciente es picar tan fino una red de individuos que se termina obteniendo un puré. Entonces uno empieza a preocuparse más por la abstracción de la red que por las personas reales conectadas en la red, cuando en realidad la propia red carece de sentido. Únicamente las personas son significativas.» (p32)
Humanismo tecnológico
«En la actualidad debería estar teniendo lugar una campaña … que influyera en ingenieros, diseñadores, empresarios, y en todo aquel relacionado con la informática, con el fin de apoyar alternativas humanistas cuando sea posible. Sin embargo, por desgracia parece estar ocurriendo lo contrario.» (p38)
Sin persona no hay significado
«Un ordenador ni siquiera existe a menos que una persona lo experimente […] los bits no significan nada sin una persona culta que los interprete». (44)
¿Forma de vida?
«La cultura de Silicon Valley ha consagrado esa idea difusa de que […] el ordenador está evolucionando en una forma de vida que puede entender a las personas mejor que ellas mismas.» (p45)
¿Quién es más tonto?
«Es imposible saber si la máquina se ha vuelto más lista o si simplemente tú has bajado tu nivel de inteligencia hasta tal punto que la máquina parece inteligente.
La gente se degrada constantemente para que las máquinas parezcan inteligentes.» (p51)
¿Inteligencia?
« [cuando un ordenador vence a un ser humano jugando al ajedrez, la “opinión pública” se pone muy nerviosa y excitada cuando lo que ocurre es nada más que] un equipo de informáticos construyó una máquina muy rápida y dio con una forma mejor de representar el problema que supone la elección de la siguiente jugada en una partida de ajedrez. La gente, no las máquinas, llevaron a cabo ese logro.
Cada vez que un ordenador es considerado inteligente, lo que en realidad ocurre es que los humanos omiten aspectos del tema en cuestión para dejar fuera de consideración aquello a lo que la computadora es ciega.»
«Cuando a las personas se les dice que un ordenador es inteligente, tienden a cambiarse a sí mismas para que parezca que el ordenador funciona mejor, en lugar de exigir que el ordenador cambie para resultar más útil. Las personas reverencian los ordenadores y se culpan a sí mismas cuando un gadget digital es difícil de usar.» (p 54-55)



Últimos días de «en febrero todo Chile en el Corte Inglés». Quisiera estar en todas partes y atender todo pero….. no llego ¡no llego!
Impagable tu trabajo, Pepe. Sea como sea el libro -y el que nos ocupa es de lo más fatigoso que recuerdan mis neuronas- ahí estás como un jabato sacando luz de la oscuridad, trillando capítulos, venteando párrafos y lo que haga falta para darnos unas síntesis fantásticas.
Mi aportacion al caso: La inteligencia es una facultad práctica del hombre, cuya finalidad es la resolución de todo tipo de conflictos. Para ello, la inteligencia humana ha de interpretar primero y operar después con el contexto en el que se ha producido el problema a resolver. Sin embargo resuta imposible que un ordenador(sus fabricantes y programadores) ,actual o futuro, alcance nunca a «conocer» y, en consecuencia, a operar con el contexto de las cuestiones. Puede decirse, que un ordenador está «condenado» a trabajar fuera de contexto o sin él. Así pues: una extremadísima potencia de cálculo no alcanzará jamás a conformar modo alguno de inteligencia, como les gustaría hacernos creer a los pontífices del valle del silicio.
El ordenador calcula, pero no sabe por qué ni para qué calcula: es tonto.
José Luis
Por no saber, no sabe ni que está calculando.
José Luis
Gracias, amigo.
me encanta lo de «está condenado» fatalmente a ser simplemente lo que es: una herramienta hecha por personas para las personas.
Queda bien retratado ese prestigio de lo tecnológico que late en las utopías (o distopías) del materialismo ciberoptimista
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