
Monopoly
«En el caso de Google, el monopolio es opaco y está patentado.» [Aunque sorprendentemente, es un monopolio que a nadie preocupa. ¡Siendo además monopolio de un asunto tan sensible como la información…!]
«Sólo hay espacio para un jugador en el nicho que ocupa Google, de modo que la mayoría de los proyectos en competencia no han obtenido ganancias.» (p30) [y esto irá indefectiblemente a más].
[Y es que] «la arquitectura de la red digital incuba monopolios de forma natural. Ese es el motivo por el que la idea de noosfera, o el cerebro colectivo formado por la suma de todas las personas conectadas en internet, ha de ser combatida mucho más que fomentada.» (p31 Nota 3)
[No necesitamos cerebros masa. Estamos siempre huérfanos de cerebros persona]
Sexálogo para un nerd
[Fijémonos especialmente en los puntos 1, 4 y 5]
1. «No postees comentarios anónimos a menos que realmente puedas correr algún peligro.
2. Si te esfuerzas por colaborar en las entradas de Wikipedia, esfuérzate todavía más en usar tu propia voz y tu expresión personal fuera de wiki para atraer a personas a las que pueden interesarles los temas a los que has contribuido. [¿?]
3. Crea un sitio web que exprese algo sobre ti que no encaje en el modo disponible de una red social.
4. Cuelga de vez en cuando un vídeo cuya creación te haya exigido cien veces más tiempo que el necesario para verlo.
5. Escribe una entrada de blog que te haya exigido semanas de reflexión hasta que has oído la vocecilla interior que necesitaba salir.
6. Si twuiteas, trata de innovar buscando una forma de describir tu estado interior en lugar de recurrir a sucesos externos, para evitar el peligro de creer que los sucesos descritos objetivamente te definen, de la misma manera que definirían a una máquina. »(p37)



Como casi siempre, coincidimos. En el mundo físico, sería inconcebible la existencia de un monopolio informativo como el que supone -y cada vez más- Google. Sin embargo, es como si la virtualidad de la red no fuera un asunto serio, verdadero, de la misma entidad que lo real. Es esa creencia ingenua de que la red no pertenece a nadie y que en ella se cumple la utopía de que por fin algo es de todos porque no es de ninguno. Sin embargo, la red tiene dueños que son los que configuran y determinan su tráfico. Todos cerramos los ojos ante esta realidad. Nadie la pone de manifiesto, nadie la critica. Se agradece que Lanier haya dado un paso al frente.
Así es, Verbum. Gracias por tu comentario. Sobre todo ahora que José Luis nos tiene huérfanos.