Desde que lo vi por primera vez, tenía ganas de dedicarle un post. A pesar de que para mí es una novedad, Bob Esponja lleva diez años rodando por el mundo desde que su creador, Stephen Hillenburg, la pusiera en marcha como una serie de bajo presupuesto para el canal Nickelodeon. En 2007 fue designada por TIME como una de las más grandes de la historia de la televisión y hoy, en España, está en el número uno de las diez emisiones más vistas en TDT acercándose poco a poco al millón de espectadores en la cadena Clan de TVE. Por una vez, talento y audiencia convergen en un producto que el público infantil y sus padres, ayunos y sedientos de programación, han recibido como agua de mayo tras la sequía.

Se trata de una serie con el mismo o incluso más talento y sentido del humor que los dibujos para adultos Los Simpson o Futurama, pero dirigida, esta vez sí, a un público familiar en el mejor y más amplio sentido de la palabra, es decir, a un público de niños y a un público de adultos capaz de situarse ante los dibujos animados como un lenguaje audiovisual más y disfrutar con las muchas referencias del guión dirigidas exclusivamente a ellos.

Surrealista e inclasificable, se compone de un dibujo aparentemente tosco, unos personajes y un universo imposibles, una música espléndida, y unos guiones sorprendentes por la equilibrada mezcla de absurdo, valores, humor y originalidad.

Muy recomendable y buena televisión.