Leonard Kleinrock es el investigador del Mit y profesor en la UCLA que logró transmitir por primera vez un mensaje a través de internet: «Lo» fue lo que un ordenador le dijo al otro. Fue el comienzo.

El XLSemanal le dedica una entrevista de la que entresaco algunas frases:

«Internet está en plena pubertad. Es un adolescente loco, misterioso, rebelde, impredecible… La pregunta es: ¿se convertirá en un adulto responsable? Ojalá. Pero no todos los adolescentes lo hacen». Es interesante no perder esta perspectiva de la infancia de la tecnología que en los últimos 20 años se ha desarrollado a gran velocidad. Por eso es buen momento para acompañar su desarrollo de un modo más reflexivo y no sólo ingenuamente entusiasta. Si no, a lo peor, llega un momento en que ya las cosas no se puedan cambiar.

«Las amenazas más importantes son el cibercrimen y el terrorismo. Pero los beneficios de internet superan con creces sus peligros. La Red lo ha democratizado todo. Hasta la persona más pobre tiene una voz y puede conectarse con millones de personas de manera gratuita, inmediata y anónima. Pero, claro, esta también es la fórmula perfecta para el lado oscuro». No entramos en el tópico de la democratización –yo no me siento en un entorno mucho más democrático por el hecho de poder escribir estas líneas en el blog…– .Sí es importante la idea de que las características de la red (gratuidad, inmediatez, anonimato…) son la fórmula perfecta para el lado oscuro. * **

«Al comienzo ignoramos la seguridad. La red se puso en marcha en un contexto académico, donde nos conocíamos todos. No sentimos la necesidad de protegernos de las malas prácticas. EL lado oscuro de la red es un problema real. Durante algún tiempo era una molestia: hackers, virus, spam, pornografía, … Podía ser desagradable y dañar los ordenadores, pero el terrorismo, el crimen organizado o el robo de identidad son problemas muy serios y difíciles de atajar porque tenemos miles de millones de usuarios y miles de millones de ordenadores». Olvida añadir a los dos riesgos que cita, el poder extraordinario de las grandes corporaciones y de los gobiernos.

«Nadie controla internet. Al mismo tiempo, nadie puede acabar con internet fácilmente. Lo que pasa es que, cuando hablamos de la Red, pensamos en software, protocolos ciberespacio, pero en algún sitio también hay cables y hardware… A unos pocos kilómetros de aquí, por ejemplo, hay un edificio que maneja gran parte del tráfico transpacífico de Internet. Solo haría falta que alguien fuera con una sierra al sótano de ese edificio. Es decir, hay puntos vulnerables y un ataque es posible» Nadie lo controla, pero esas instalaciones físicas sí tienen un dueño. Esos grandes almacenes de datos instalados en enormes edificios refrigerados y anónimos por todo el mundo, son de alguien.. ¿o no? Nunca como ahora había importado tan poco ir a la raíz de los hechos. Internet es un hecho. Pero ¿dónde están sus raíces?

«Lo que más miedo me da es que la Red se ha convertido en algo tan complicado que no lo entendemos. Nadie sabe lo que es internet o cómo funciona. Nosotros establecimos algunos sistemas de control, pero con los años se han ido añadiendo otros sin coordinación. Y eso puede afectar a su funcionamiento. Podría fallar» Estremecedor. Es cierto que la tecnología empieza a ser cómoda para el usuario cuando este la usa fácilmente sin entender su dificultad. Pero ese pronombre, nadie, efectivamente da miedo: ininteligible, complejo, inabordable, incontrolable, insegura… ¿De verdad? ¿Para todos? Seguramente para unos más que para otros (Y no miro a nadie: Google, Facebook…)

«La única solución posible es que las grandes corporaciones y los gobiernos podrían crear sus propias redes privadas muy bien protegidas. No es una solución, pero podría suceder» Seguramente está sucediendo ya. Aquí los únicos desprotegidos, sobre todo de las grandes corporaciones y de los gobiernos, somos los usuarios.

«En el futuro, el cambio será hacia la simplificación de la interfaz, es decir, la invisibilidad de la red que dejará de estar en un ordenador, un móvil o un teclado y pasará a estar en todas partes: en las paredes, en las mesas, en nuestro cuerpo… Entrar en ella será interactuar y hablar con ella mediante hologramas y un software inteligente que nos conocerá a cada uno para servirnos y darnos información: un sistema nervioso global» La televisión fue realmente inabordable cuando se hizo cotidianamente invisible porque había penetrado de tal modo en nuestras vidas que ya no notábamos su influencia. ¿Nos podemos imaginar lo que será la invisibilidad de la red?

«La privacidad es una batalla perdida. Renunciaste voluntariamente a ella cuando decidiste llevar ese Smartphone, cuando abriste tu cuenta en Facebook.. . La privacidad ha muerto». Realmente categórico. Sin paliativos. Pero la privacidad, la intimidad es la individualidad, la libertad personal, el reducto inaccesible de nuestra persona. No podemos resignarnos a esta afirmación. Y no nos resignaremos cuando la entendamos de verdad. Ojalá no sea demasiado tarde.

«La tecnología está nublando nuestra capacidad de innovación y creatividad: los ordenadores deberían centrarse en lo que hacen mejor que es calcular y almacenar datos. Pero no se puede utilizar un ordenador en lugar del pensamiento crítico. Hay que generar nuevas ideas, que te bulla la cabeza mientras estás en la ducha». Finalmente una lanza a favor de lo insustituible del ser humano. Fundamental.

*** En el mismo número del semanario hay otro reportaje que arroja los siguientes datos: en 2015 el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) interceptó 63 «incidentes» dirigidos a infraestructuras esenciales (energéticas, financieras, transportes…). Desde 2011 a 2014 ha habido un incremento de casos de cibercrimen de un 210%. «Se debe acabar con el mito de que el hacking en un sistema informático es muy difícil» (Chema Alonso). Nuestros ordenadores y móviles son como las puertas de los pueblos de antes en los que todo el mundo dejaba puesta la llave…

Referencias:

XLSEmanal