Somos creadores de famosos. De  nuevo nuestra mirada es una creadora de riqueza. Cualquier producto, cualquier persona, cualquier persona-producto que aparece en TV es mirado por millones de pares de ojos al mismo tiempo con lo que, automáticamente y sólo por eso, adquiere un valor nuevo: es famoso. Una persona desconocida para todos se convierte en alguien importante sólo porque lo miramos.