El otro día Tomdesmitificaba a Cruise. Hoy las declaraciones son de Susan hablando de sí misma. Susan Sarandon, 65 años, con mucho cine comercial e independiente a sus espaldas… ¿Una estrella? Más bien una actriz que es más actriz que personaje. Hace películas. Interpreta y desaparece. No hay papel couché para ella. Sólo trabajo, industria. Y aunque, inevitablemente, experimenta la mitificación de la pantalla, es sobre todo, un simple ser humano que trabaja en el cine. Un Oscar por su papel de la hermana Helen Prejean en “Pena de Muerte” dirigida por Tim Robbins, su marido,  otro trabajador.
El negocio, los hijos, los planes.
«Lo he hecho todo mal, así que no hay explicación de por qué sigo en el negocio. He hecho películas que todo el mundo me decía que no debía hacer, me retiré para tener a mis hijos, me he significado políticamente… Estoy aquí porque todos mis planes han fallado».
Producir y distribuir
«La producción no es difícil, ya que como mujer productora de una familia estoy acostumbrada a ello, y es muy divertido, pero lo que me saca de quicio es lo que viene después: la distribución».
El «mítico» oficio de actuar
«Lo más difícil de actuar es saber hacer la maleta para ir a los rodajes y sobrevivir en un negocio que no te anima, precisamente, a hacerte vieja o a ponerte gorda».
La alfombra roja y los focos
«No me gusta ir a Cannes y seguro que ahora no van a invitarme después de decirlo. Es como estar en un parque temático donde yo soy una de las atracciones».
Iba a decir que es, simplemente, normal, pero… ¡no tiene televisor en casa!