LLUÍS AMIGUET en La Vanguardia escribe un interesante artículo-entrevista con las ideas de Antonio Núñez que ha escrito «La estrategia del Pingüino, influir con mensajes que se contagian de persona a persona», libro que me apresuro a poner en mi lista de Reyes junto a algún otro que ya comentaré.
El artículo resume muy sintéticamente algunas ideas fuerza sobre la comunicación en el nuevo entorno de las redes. Son interesantes por lo que suponen de consejo para el que quiera utilizar bien estos medios, pero también porque definen bien cuáles son sus aciertos, pero también sus límites.
«Sea contagioso y narrativo: no elabore ideas complejas, cuente cuentos simples […] y sea rápido: en la red el que llega tarde ya no llega. Es más importante comunicar regular, pero pronto, que muy bien, pero tarde. […] No intente elaborar grandes interpretaciones, sea espontáneo, directo, ingenioso, rápido… el análisis puede llevarle a la parálisis. […] Hoy no se transmite, se contagia.» No hay que convencer, sino seducir. Ya no se emite, se propaga, se viraliza. O lo que es lo mismo: es el slogan, el chispazo, la gracieta inteligente la que es contagiosa, no el pensamiento. Pensar es otra cosa. Para pensar, el papel, el libro, sigue siendo el vehículo idóneo. Es por eso que él mismo acaba escribiendo uno para desarrollar su pensamiento.
Tras la imprenta y luego los mass media, llega la pingüinización de la comunicación: antes enormes altavoces controlados por unos pocos, hoy apiñados en el espacio virtual «graznamos todos a la vez de forma ensordecedora. […] es más igualitario, pero […] cuando un pingüino se lanza al agua todos vamos detrás sin saber por qué. A veces aciertas y otras pierdes el tiempo». Unos son pingüinos y otros hacen el pingüino. Unos logran ser leídos y otros siguen a la masa sin criterio.
«Para que nuestros mensajes no se pierdan en el griterío» hay que conseguir llamar la atención. «Porque en las redes impera la economía de la atención: las transacciones no se pagan con dinero, sino con atención. Si tu mensaje es bueno, miles de personas lo leen y te pagan con su atención» Es curioso, pero cierto y significativo, que en la sociedad de la distracción, la atención es tan escasa que se ha convertido en un valor en sí. Ya no es un medio, sino un fin. Y se acabará monetizando. Y si no, al tiempo.
«Más que tu presupuesto importa tu talento. […] Ya no se pueden obtener enormes impactos de opinión con ideas muy pobres machacadas mil veces… Si un mensaje es mediocre, ya no lo reenvía nadie y, por tanto, no se viraliza y se extingue».
Aunque, igual que para pensar finalmente está el libro, también la medida del éxito virtual no está en la red, sino en acabar saliendo en los papeles.
Está claro que nosotros, como Asociación deberíamos ser un poco más pingüinos y conseguir graznar más fuerte, más lejos y más rápido, pero, entretanto, continuaremos en esta labor de goteo reflexivo, verbalizando la sociedad mediática para llegar quizá más lentamente, pero sin perder el rumbo, a alguna parte.



¡Qué alegría me has dado con esta entrada, Pepe!
Es lo que intuía. Queda claro que las redes son un templo para venerar la superficialidad mental.
¿Que permiten mucho «contacto» y muy «rápidamente»? Sí, ya, un contacto muy profundo, y a la velocidad del instante.
Donde estén los blogs y el correo…
José Luis
pepe para que pones un video que no se ve tienes que cambiar el video porque es muy malo
Para que pones un video de youtube si no se ve.
Te enrrollas mucho.
Para ver el vídeo, pinchar sobre «La estrategia del Pingüino, influir con mensajes que se contagian de persona a persona» en la entrada.
José Luis
Está bien traída la metáfora del pingüino, los graznidos, la imitación, lo emocional, lo eficaz, lo rápido… son todos componentes de esta nueva cultura. Una vez más, José Luis, Baricco acertó plenamente en su descripción.
Siento el fallo técnico, anónimo. Creo que ya está solucionado.
Ya, ya, y tanto que sí. Acertó para mi desgracia, porque este entorno no me gusta nada, nada. Pero ¡resistiremos! por si tienes razón y al paso de la tortuga logramos ir influyendo en su mejora.
José Luis