Mucha relación con el Pingüinismo del que hablábamos ayer tiene esta noticia de El País titulada Extraña Resurrección en la que se cuenta que una noticia de 2005 se convirtió en la más leída en la red seis años después, sólo porque un pingüino se tiró al agua y  otros miles fueron detrás.

Al hilo del fenómeno se hacen en el artículo algunas reflexiones:

Al ser la noticia más vista del día, terminó apareciendo en la portada del diario digital, dando la sensación de que era una noticia actual. Es decir provocó una falsedad periodística que hubo que corregir y que puso al propio periódico en la sospecha de manipulación. La noticia se recomienda incluso sin leerla, sólo porque viene de un entorno «fiable»: los amigos de la red. «La noticia resucitada no tenía ya ninguna vigencia. Estaba más que muerta. Resulta inquietante observar cuánta gente reenvía y recomienda una noticia sin haberla leído. O al menos sin haberse fijado en la fecha de publicación. El mero enunciado del titular era suficiente para que muchos internautas lo consideraran recomendable, lo que indica que a veces cuenta más la rapidez que la profundidad, la acción que la reflexión».

El hecho demuestra también que muy pocos de los miles que la recomendaron, la leyeron, lo cual pone de nuevo en evidencia la profundidad de la viralidad que no va más allá de la superficialidad del titular. Estos pingüinos nadan en superficie.De nuevo la facilidad es uno de los elementos fuertes común a todas las nuevas tecnologías en cuanto a su potencia de uso y de influencia: apretar un tecla, hacer un clic, un “me gusta” un “menéame”, un “tuit”. Nada de firmar manifiestos, hacer fotocopias, jugarse el tipo y repartirlas en la calle o convocar asambleas…

El hecho de que Internet cree la paradoja de que, por un lado, las noticias tengan vida de mosca —mueren enseguida sustituidas por otras— pero a la vez diríamos que quedan criogenizadas y pueden resucitar en cualquier momento. No siempre es pues la rapidez un elemento esencial para viralizar. La oportunidad puede ser otro tan importante o más.

Por último, un párrafo que no tiene desperdicio porque es quizá la reflexión de mayor gravedad: «en la rapidez de la propagación viral, lo verídico puede ser fácilmente sustituido por lo verosímil. La noticia era verídica en 2005 pero ya no lo era en 2011. Sin embargo, resultó verosímil para todos los que la recomendaron como una noticia actual. En el entorno de Internet, la confusión entre verdadero y verosímil puede tener graves consecuencias. La fuerza viral de las redes puede utilizarse tanto para las mejores causas como para las peores. Y también para las peores disfrazadas de mejores. Si la audiencia ejerce su nueva fuerza viral de forma compulsiva, automática e irreflexiva, para cuando se deshaga el entuerto, la mentira habrá recorrido ya un largo trecho»

Ahí es nada.