Aprovechando que mañana a las 17’30 hablamos en la Casa de la Mujer de Zaragoza sobre publicidad y consumo, ahí va este post sobre una de las caras del poliedro.

Detrás de un consumo responsable debe haber un consumidor que sepa por qué consume, qué es lo que consume y quién hay detrás de lo que consume.

En la primera pregunta está contenido todo el conocimiento del marketing y sus estrategias para crear necesidades superfluas, insatisfacción permanente y estímulos artificiales  en el Medioambiente simbólico para que el infeliz consumidor busque la felicidad en el consumo. Un consumidor responsable es el que conoce cómo funcionan esos mecanismos, los evita y los contrarrestra con su inteligencia, su libertad y su voluntad. Es el ámbito de actuación de este blog.

La segunda pregunta se refiere a la información sobre la calidad del producto, ámbito de las Asociaciones de Consumidores; y la tecera se refiere al conocimiento de la realidad del mercado que se oculta de modo nada transparente tras el brillo multicolor del las marcas y sus logotipos.Unas pocas multinacionales se reparten la tarta de la producción y venta presentándose con el disfraz de la aparente variedad de la competencia. Son los mismos perros con diferentes collares. Para comprobarlo, dense una una vuelta tranquila por los logos de esta infografía.

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No es un problema menor. Cuando esos perros son muy grandes y son pocos, sus macrodecisiones de compra, por ejemplo, afectan enormemente a los productores de materias primas -generalmente del Sur- que no tienen más remedio que plegarse a precios irrazonable e injustamente baratos si quieren colocar sus mercancías, las cuales, transformadas, llegarán perfectamente envueltas en mil marcas distintas a las estanterías de los supermercados del Norte a unos precios muy por encima de lo que ha supuesto su proceso de transformación, dejándo unos márgenes de beneficio que enriquecen a unos pocos a costa de muchos. ZAPATILLAS NIKE NORTE SUR

Aunque es campo abonado para la demagogia, no está demás recordar de vez en cuando que bajo la aureola sentimental y efectista de una marca puede esconderse, lamentable, la injusticia más flagrante con la que como mínimo los consumidores deberíamos plantearnos la posibilidad de no colaborar.