PublicoDe la polémica mediática en torno a las palabras de la reina en el libro de Pilar Urbano, lo que más me ha impresionado ha sido la indignación de mi amigo Chema Lozano ante el titular del diario privado Público: ¿por qué no se calla?

Un titular de prensa amordaza a la ciudadana reina y sanciona a cuatro columnas que debe cerrar la boca y taparse la nariz si no le gusta el mal olor de las ideas que florecen en la sociedad a la que representa.

Porque el problema, para Público y gran parte de su público, no es que con sus palabras la reina debilite a la Institución que encarna; el problema es el impacto mediático que por ser reina tiene lo que dice y, por encima de todo, el problema es lo que ha dicho: la reina ha dicho ABORTO, ha pronunciado en voz alta la palabra EUTANASIA y la voz MATRIMONIO. Ha hablado del aborto y la eutanasia no como un problema de de derecho a decidir, sino como tema ligado a la dignidad de la vida del hombre. Ha hablado del matrimonio homosexual no como de un derecho, sino como de una tergiversación del derecho Ha roto el eufemismo. Ha nombrado lo innombrable. Se ha saltado la mordaza de lo políticamente correcto.

Acordémonos de cuando nuestro monarca ensalzó las virtudes personales y políticas de nuestro Zapatero. No recuerdo al periódico privado Público pidiéndole silencio. Y, aunque entonces todavía la cabecera de marras no existía, recordemos lo bonito que fue para esa izquierda a la que Público informa ―¿o representa?―, que la monarquía personificara tan bien a la España moderna cuando casó a su vástago con una televisiva periodista plebeya. La única pena fue entonces, para algunos de los que ahora se indignan de una opinión respetuosa y mesurada de la reina, que el heredero finalmente casara con mujer. Porque lo realmente eficaz en el mensaje mediático real hubiera sido el haberse casado con algún afamado presentador de concursos televisivos. Eso sí que hubiera supuesto un avance progresista para ponernos por delante de Europa. Un rey homosexual que representara a la España de hoy. Entonces sí que la España Real hubiera sido la España real del interesado 10%.

Público le está diciendo a la reina que se tape la boca sólo porque entiende que lo que dice va en contra de la secta ideológica a la que el diario pertenece. Y es esto lo que indignaba a mi amigo Chema con razón: que un periódico que vive por la libertad de expresión escoja un titular tan definitivamente reaccionario y censor. Lo hizo la Sexcta con el famoso error Rajoy y lo repite ahora su hermano multimedia con la reina: el medio, el mediador, la prensa, convierte la opinión en información editorializando con un titular en primera página y renuncia así al carácter informativo que le da sentido. Deja de ser un periódico y se convierte en un panfleto.

A mí, al contrario que a Chema, me ha gustado la intervención de Público. Mejora este medioambiente mediático el que cada uno sea lo que realmente es: si Público es un panfleto, mejor que no se disfrace de periódico. Si la reina es una mujer con ideas, mejor que no las esconda debajo de la corona. Me importa mucho más cada vida que se pierde y cada verdad que se mata. Bendita sea la reina que a los setenta años ha decidido que es mucho más importante para el país la vida y la verdad que la permanencia de instituciones que sin vida y verdad estarían sosteniendo la nada y en vez de representar a un país, serían un elemento más de la decoración democrática.