Cubierta de la obra Poder e Internet

PODER E INTERNET, un análisis crítico de la Red, Rafael Rodríguez Prieto, Fernando Martínez Cabezudo,Cátedra, Signo e imagen, Madrid, 2016

El libro que comentamos, es una apuesta seria por acercarse al fenómeno complejo de la Red. Estas son sus tesis principales y sus conclusiones:

Internet en el momento actual es un proceso complejo en el que confluyen dos tendencias contrapuestas que llevan a dos modelos distintos de la Red.

Por un lado, lo que los autores denominan Free(share)net,  o Freenet un ámbito cooperativo de participación, intercambio de información, recursos y creatividad a nivel global de carácter profundamente liberador y que está en los orígenes, la raíz y el desarrollo de Internet.

Por otro, Dictanet, un mercado en el que priman los interesas comerciales y en el que empresas cada vez más grandes, mediante un proceso de concentración creciente, ofrecen unos servicios a cambio del trabajo, las aportaciones, la creatividad que millones de personas aportan cada día, construyendo con ello un inmenso depósito de datos, patentes y target publicitario personalizado con el que comerciar o proporcionar vigilancia y control a los gobiernos y en el que los ciudadanos no son usuarios sino meros consumidores consumidos.

«Podemos optar por intentar construir el dispositivo más formidable que ha conseguido fabricar el ser humano para la comunicación del saber y la cooperación humana o crear una herramienta totalitaria sin parangón en la historia. De una velocidad de subida y de bajada equilibradas –“subida”, lo que los usuarios crean y aportan; “bajada”, lo que reciben a cambio– podemos transitar a una velocidad de subida mínima que implicará la conversión de la Red en un mero receptáculo de contenidos para la inmensa mayoría de los usuarios. Ni siquiera Orwell o Huxley podrían haberse imaginado un sistema tan perfecto y estandarizado de control y con el consentimiento tácito, en ocasiones frívolo o desinformado del usuario»

Esta es la encrucijada. Y, tras la lectura del libro, la sensación no es precisamente optimista respecto a la tendencia y la deriva que ha tomado la Red: desde unos orígenes cooperativos en los que se buscaba la formación de una comunidad creativa y participativa al margen de intereses mercantiles y controles gubernamentales; a la mercantilización, la concentración monopolística de grandes corporaciones dueñas, poco a poco, de todo el flujo de la red; el control y la vigilancia de los gobiernos; el Big Data y la aparición de una Deepweb o Darkweb al margen en la que se alojaría lo inconfesable.

Ese pesimismo se trasluce en las conclusiones finales del trabajo: «A lo largo del texto se ha subrayado que bajo la mitificación de todo lo digital y su conversión en bueno, joven y deseable per se se ocultan las relaciones de poder y de dominio

Entre el ciberoptimismo radical y el análisis realista inexistente, «hemos abierto la puerta a algo que puede ser peor que lo anterior o radicalmente emancipador. Es el riesgo o la grandeza de Internet. Ante nosotros se muestran dos realidades diferentes que no son excluyentes en el presente, pero pueden serlo en el futuro. Internet es mucho más que unos cables, servidores o microchips. Tampoco podemos reducirlo a una serie de idealizaciones que nos conduzcan a profesar un ciberfetichismo que lo corone como la solución a todos los problemas. Internes es tecnología y, como tal, política.»

Como inexistente también es la reflexión imprescindible para poder encauzar la Red hacia un destino emancipador: « Carecemos de una reflexión profunda sobre lo que queremos que sea Internet. Se resalta su significación y potencialidad o realidades, pero se obvia el debate sobre cómo esperamos que sea, y la manera de concebirlo [y de conseguirlo, diría yo]. Parece como si las instituciones públicas y democráticas hubieran renunciado a plantear de forma rigurosa y sistemática esta cuestión […] ¿Qué expectativas pueden tener los usuarios del futuro? ¿Se convertirán en meros sujetos pacientes de la Red? ¿Se relacionarán con ella de manera análoga a la actual? Aquellos que nacimos en una época anterior a Internet hemos ido asumiendo los cambios tal y como venían con más o menos fortuna en la adaptación a los mismos. Las generaciones que nacieron en la época de Internet incorporan con naturalidad a su vida las posibilidades de la Red, como si el mundo no pudiera ser de otra forma. Sin embargo, en ambos casos falta esa reflexión primigenia y necesaria sobre Internet[…]»

Y, cómo no, una apelación ilustrada a la solución de la educación que carga de nuevo sobre los hombros de la escuela una nueva responsabilidad. Una escuela que en vez de atender a ese requerimiento está introduciendo el uso de las nuevas tecnologías de manera tan irreflexiva y mercantilista como la de la propia sociedad: «Resulta sorprendente que no dispongamos de una educación reglada que permita a nuestros niños y adolescentes –y quizá adultos– enfrentarse críticamente a la Red, conocer sus inmensas posibilidades y estar atentos a sus peligros y amenazas. El uso de la tecnología tiene un significativo impacto en todas las áreas de su vida, desde la casa a la escuela; la vida virtual no está separada de la real, ambas aparecen entrelazadas. La influencia y relevancia de Internet se subestima. Se piensa que no es necesaria una formación ad hoc en ello; que la experiencia que se adquiere con su uso es suficiente. […Sin embargo] nuestros niños y adolescentes tienen una experiencia pobre e insuficiente de la Red. La inmensa mayoría de ellos carece de una experiencia directa de Internet; su conocimiento se desarrolla solamente a través de las lentes que grandes empresas o aplicaciones interpuestas como Facebook o YouTube, entre otras, les suministran. La educación en Internet habilitaría a niños adolescentes para un uso responsable, reflexivo y creativo de la Red. Ampliaría sus miras y serviría para estimular su participación como generadores activos de conocimientos ».

« […] No cabe duda de que ganamos en inmediatez e información, pero perdemos en cercanía y humanidad. ¿Qué ganamos y perdemos con estas asombrosas tecnologías? Esa es la pregunta que nos obsesiona.[…] es un proceso difícil de asir que nos envuelve y que incide en todos nosotros.» De este modo termina el libro cuya reseña iniciamos con este post y que continuaremos en los próximos con el deseo reflexivo de ir contestando a esas preguntas abiertas que anima todas nuestras páginas.

Referencias

Poder e Internet, extracto completo en “Pensar los medios”

PODER E INTERNET, un análisis crítico de la Red, Rafael Rodríguez Prieto, Fernando Martínez Cabezudo,Cátedra, Signo e imagen, Madrid, 2016